Opinión

Comey podría haberle regalado el Senado a los republicanos

 
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FBI. (Diario de Avisos)

La elección de 2016 pasará a la historia como la más controvertida en décadas, dada la contienda entre dos candidatos defectuosos, y los más impopulares desde la candidatura de Barry Goldwater en 1964. El último escándalo, a 12 días de la elección, sería excesivo hasta para un libretista de telenovelas. James Comey, director del FBI, notificó al Congreso que reabre la investigación por los correos de Hillary Clinton, pues encontró miles de correos en la computadora personal de Anthony Weiner.

Huma Abedin ha sido la mano derecha de Hillary Clinton por años. Lo fue cuando estuvo en el Senado, después en la Secretaría de Estado, y ahora en su campaña presidencial. Hillary ha dicho que ella sólo tiene una hija, pero si tuviera una segunda, sería Huma. El marido de Huma es Anthony Weiner. Los presentó Hillary y los casó Bill.

Después de ser el concejal de Nueva York más joven (26 años) en la historia, Weiner colaboró seis años con Chuck Schumer (Senador por Nueva York, quien podría ser líder demócrata del senado, si su partido recupera control), y representó al 9º Distrito de Nueva York en el Congreso entre 2009 y 2011. Fue candidato a alcalde de Nueva York en 2005 y 2013. En la última ocasión, su campaña fue devastada porque reincidió enviándole fotos íntimas (desde una dirección donde se identificaba como “Carlos Peligro”) a diferentes mujeres, entre ellas una actriz porno que lo delató, después de haber sido “perdonado” por un escándalo similar.

En septiembre 21, el Daily Mail publicó un artículo acusando a Weiner de sexting con una niña de 15 años, lo que detonó una investigación del FBI, que confiscó celulares y computadoras. En su laptop, encontró miles de correos, algunos de Huma con la candidata presidencial, que quizá fueron borrados (entre los 33 mil correos que la candidata admitió borrar) de su servidor, antes de que el FBI lo analizara para saber si envió información clasificada desde su correo personal, cuando debió hacerlo desde el correo encriptado y protegido de la Secretaría de Estado.

Recordemos que Comey (republicano) fue nombrado por Obama, y que su jefa, la Procuradora General Loretta Lynch, fue nombrada fiscal federal por Bill Clinton en 1999. En junio, este último tuvo una reunión privada con Lynch cuando “se la encontró” en Phoenix, donde ambos viajaban en aviones privados y el expresidente abordó la aeronave de Lynch “para saludarla” (por 45 minutos). Esto cuando se decidía si el FBI tendría elementos para sustentar una acusación judicial contra su esposa. Bill Clinton es abogado, resulta inconcebible que haya comprometido así un proceso judicial.

¿Por qué hizo esto Comey a días de la elección? Hay dos posibilidades.

La primera es que en su pesquisa contra Weiner encontraron correos que claramente justificarían un proceso judicial contra la candidata. Esto es posible en al menos dos frentes, o porque sí hay correos donde información clasificada (top secret) viola protocolos, o porque la candidata cometió perjurio en sus declaraciones durante la investigación.

También podría haber encontrado información comprometedora sobre la Fundación Clinton. En el otro extremo, los demócratas dicen que Comey simplemente anunció que encontró los correos, pero desconocía su contenido, al no tener una orden judicial para verlos. En ese caso, estaríamos presenciando otro ejemplo lamentable de criminalización de la política, que como Irán-Contra o Whitewater, debilitará a la democracia estadounidense. Una entidad investigadora, como el FBI, sólo debe proveer elementos a la Procuraduría para que decida si inicia o no querella.

Más de 23 millones de estadounidenses ya votaron, y difícilmente veremos que anunciar la investigación provoque un viraje definitivo en la intención de voto, en la magnitud que Trump necesitaría para ganar Nevada, Florida, Ohio, Iowa y Carolina del Norte, entre otros. Sigo pensando que Clinton será la próxima presidenta. Sin embargo, es posible que este evento tenga impacto en algunas contiendas reñidas para el Senado, incrementando la probabilidad de que los republicanos mantengan control de ambas cámaras. Además, si la elección presidencial es cerrada, el Partido Republicano tendrá que lidiar con Trump por mucho tiempo.

Las campañas reflejan a los candidatos. La de Hillary ha sido metódica y ordenada, la de él visceral. No ha hecho caso a sus asesores, no organizó una base en estados clave, y ha perdido tiempo valioso en estados imposibles de ganar. Por eso perderá.

Como dijo Mark Twain: “la historia no se repite, pero con frecuencia rima”. A la presidencia de Hillary le podría pasar lo que a la de su marido, abrumada por procesos judiciales en su contra. Eso preocupa a indecisos que entienden que, por su larga cola, Hillary quizá perdió capacidad para gobernar.

Los Clinton podrían ser políticos mexicanos. A días de la elección, sufren por un daño que ellos solos se infligieron.

Twitter:@jorgesuarezv

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