Opinión

Comercio agropecuario favorable, pero, ¿será sostenible?

 
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maíz

En los números agregados 2015 fue un buen año para el sector agropecuario, tanto en el ámbito productivo interno como en el comercio exterior. De acuerdo con la estimación oportuna del PIB para ese año, el sector primario creció 3.1 por ciento a tasa anual, en comparación con el 2.5 por ciento de la economía en su conjunto, 0.6 por ciento del sector industrial y 3.5 por ciento del comercio y servicios. Esa evolución de la producción interna permitió mejorar las cuentas con el exterior. Por primera vez desde 1998 la balanza comercial agropecuaria registró superávit, por más de mil 600 millones de dólares; en 2000-2014 esa balanza registró saldos negativos del orden de mil 230 millones de dólares en promedio por año. El saldo favorable del año pasado fue resultado de un incremento de las exportaciones agropecuarias de 5.6 por ciento a tasa anual y de una reducción de las importaciones de 9.2 por ciento.

En 2015 se mantuvo la estructura del comercio exterior agropecuario, esto es, se exportaron e importaron los mismos productos que tradicionalmente se comercian con el exterior: vendimos frutas, hortalizas y mariscos, y compramos granos y oleaginosas. No obstante, hubo algunas sorpresas y se avanzó en la consolidación de mercados externos para diversos productos. Destacó la contracción de las exportaciones de café –aunque era previsible debido a la presencia de la plaga de la roya–, que alcanzó casi 6.0 por ciento en relación con 2014; también cayeron las ventas al exterior de productos del mar distintos del camarón (-9.4 por ciento), en particular de pulpo; mal resultado para el sector pesquero.

Por el lado de las importaciones sorprendió la cada vez mayor penetración de huevo, que se supone busca contener el incremento de los precios internos, y de las de manzana que, con todo y demanda de prácticas desleales de comercio contra Estados Unidos, sigue inundando el mercado interno. Las compras de maíz (por casi dos mil 500 millones de dólares) y de soya (mil 500 millones de dólares) siguen ocupando los dos primeros lugares en el valor de importaciones agropecuarias; por cierto, casi la totalidad de las 13.5 millones de toneladas importadas corresponden a productos transgénicos (comentario al calce: ¡seguimos generando ingresos para los productores del medio oeste americano!).

En términos de consolidación de mercados de exportación, 2015 fue el año de los cárnicos, ya que se vendieron al exterior casi mil millones de dólares y, en buena parte, a nuevos mercados (sobre todo asiáticos). En el mismo sentido, continuó la expansión de las exportaciones de jitomate y de aguacate, con casi mil 700 millones de dólares cada uno, que los ubicó como los productos agropecuarios “estrella” de la exportación nacional.

Más allá del comportamiento comercial de algunos productos específicos, a nivel global la evolución favorable del comercio agropecuario en 2015 se explica por dos factores. Primero, por precios relativos entre exportaciones e importaciones mucho mejores para México; todos los precios de los commodities disminuyeron a tasa anual (véase indexmundi.com), pero los precios promedio de los ocho principales productos exportados por nuestro país se redujeron 15 por ciento, mientras que los de los productos importados lo hicieron en 33 por ciento, lo que fue determinante para el saldo comercial positivo.

Las perspectivas para la sostenibilidad de un saldo comercial positivo son inciertas; es poco probable que la relación de precios de los commodities sea tan favorable para México como en 2015 –sin duda hubo mucho de suerte– y la apertura de mercados será cada vez más compleja. El gobierno apuesta al TPP, pero las ventajas para México no son claras en el capítulo agropecuario de ese tratado.

Sin duda algún margen podría generarse por la devaluación del peso; sin embargo, ello tampoco es automático, dada la depreciación de otras monedas de países que compiten con México en el comercio exterior agropecuario. La conclusión, como siempre y más allá de la coyuntura, es que se requiere seguir aumentado la competitividad. Nada nuevo.

Twitter: @ruizfunes

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