Opinión

Comenzó insurrección de la CNTE


 
Afectados colaterales de la decisión de Estado de someter a cuentas a la maestra Elba Esther Gordillo por servir al PAN con recursos del SNTE provenientes del gobierno priista, los maestros disidentes de la CNTE han puesto en marcha un operativo de provocación.
 
Se trata, en el fondo, de una lucha sistémica que tiene en la educación sólo el mero pretexto. Las posiciones están bien claras:
 
1. El gobierno federal priista ha decidido retomar la rectoría del Estado en la educación y se ha encontrado con la estructura sindical como un espacio de poder opositor. Como patrón, la SEP tiene todo el derecho de definir el modelo de relación laboral con los trabajadores y legalmente esa relación se lleva con el SNTE como el titular del contrato colectivo de trabajo.
 
2. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que organiza a la disidencia del SNTE, representa un poder político de oposición al gobierno y al sistema, busca -como en Oaxaca en 2006- un cambio en la forma de gobierno para arribar al poder popular directo y comunal y está usando la educación como una forma de aleccionamiento ideológico de los niños.
 
En este contexto, la CNTE se ha convertido en un incómodo grupo de presión política y social y mantiene el objetivo de fijar el nuevo modelo sistémico de la república. Su lucha está al margen de las instancias laborales fijadas por la ley y se asientan en la ocupación de las calles, la provocación de la violencia-represión y la conformación de un frente social diverso con tareas ajenas a la educación.
 
A lo largo de su lucha de 34 años, desde su fundación en Chiapas en 1979, la CNTE ha utilizado el paro de labores como instrumento de presión, aunque sin contar con ningún fundamento legal porque la Ley del Trabajo y el Apartado B del 123 de la Constitución reconocen el derecho de huelga pero con el cumplimiento de requisitos bastante estrictos. Si bien las banderas de lucha de la CNTE habían sido de aumento salarial y democracia sindical, la crisis de Oaxaca en 2006 escaló la movilización hacia la exigencia de renuncia del gobernador Ulises Ruiz Ortiz y la instauración de un gobierno popular, directo y de tipo Comuna.
 
Las fases de lucha del SNTE y la CNTE han sido, en general, cinco, con caminos paralelos, cruzados y en conflicto latente:
 
1. La de organización, de 1979 a 1989. En el congreso magisterial de Chiapas, maestros locales, Oaxaca, Sinaloa, Guerrero y Tabasco fundaron una estructura paralela al SNTE. A lo largo de 10 años la CNTE fue reforzando sus alianzas con grupos populares antisistémicos, pero sin victorias salariales. El SNTE, a su vez, profundiza sus pugnas entre los grupos internos, sobre todo de Jonguitud contra los de Gordillo.
 
2. De 1989 a 1994 la lucha magisterial se centró en aumentos salariales de emergencia y democracia sindical, logrando alzas fuera de revisión contractual y la caída de Carlos Jonguitud Barrios; la maestra Gordillo llegó al sindicato para crear una nueva estructura de poder del SNTE, cediendo plazas a la CNTE y repartiendo el botín; los disidentes recibieron su parte del pastel de cuotas y se tranquilizaron momentáneamente. Gordillo se convirtió en la instancia intermediaria de control de poder de los maestros.
 
3. De 1994 a 2000 las secciones disidentes realizaron paros y movilizaciones para fortalecerse, pero también para obtener logros al margen de la revisión salarial del SNTE-SEP por la vía de la presión a gobernadores. El gobierno de Zedillo, exsecretario de Educación Pública, profundizó la austeridad, pero utilizó a la maestra Gordillo para controlar a la disidencia dentro del sindicato con concesiones como comités paritarios.
 
4. De 2000 a 2012 el sindicalismo magisterial se fracturó: Gordillo se atrincheró en el PRI para conquistar la presidencia, pero pactando con el gobierno panista de Vicente Fox y Marta Sahagún y luego de ser expulsada del PRI en 2006 se convirtió en uno de los principales grupos de poder del gobierno panista. Gordillo creó una organización paralela a la oficial Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos, quitándole al PRI su sector laboral de burócratas. El poder político de la maestra Gordillo aumentó en la medida que los gobiernos panistas necesitaron de contrapesos al PRI, aunque la utilizaron sólo como estructura electoral para elecciones federales. La CNTE debilitó al SNTE por los gobiernos panistas y encontró en Oaxaca el factor de ruptura sistémica en el 2006 con la alianza maestros-grupos populares de la APPO. Gordillo abandonó a Ulises Ruiz por ser del grupo de su enemigo Roberto Madrazo.
 
5. En 2012 la maestra Gordillo buscó acercamientos con el PRI ante la tendencia irreversible de votos a favor del candidato presidencial priista Enrique Peña Nieto y utilizó la mediación de Carlos Salinas de Gortari, pero presentando una factura muy cara; en el PRI no le dicen que sí pero tampoco que no; a la victoria del PRI y su regreso al poder presidencial, la maestra Gordillo quiso vender caro su apoyo pero se encontró sin interlocutores. La CNTE se topó en la reforma educativa del gobierno de Peña el motivo de su molestia: la evaluación de maestros, aunque en el fondo la reforma de Peña reconcentró en el Estado el manejo de la política educativa que andaba al garete desde la reforma de Salinas de Gortari de 1992.
 
Las protestas de la CNTE comenzaron con marchas en el DF y paros de labores magisteriales como parte de la provocación de la disidencia para buscar el endurecimiento gubernamental y sacar ventajas con la represión. La estrategia de la CNTE radica en abrogar la reforma constitucional avalada por los congresos estatales y entregarle a las secciones disidentes la definición de la política laboral magisterial. Lo malo de la CNTE es que carece de figura política en la relación obrero-patronal, aunque al final del día su objetivo es desestabilizar, no negociar.
 
www.grupotransicion.com.mx
carlosramirezh@hotmail.com
@carlosramirezh