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Juan Domingo Argüelles - Martes, 19 de Marzo de 2013 10:36
1. México no es país surrealista ni kafkiano (brincos diéramos). Es país del disparate. Sobre todo en los medios electrónicos de información, el disparate sienta sus reales. Por ejemplo: voy en el coche. Enciendo el radio. Transmiten un programa en el que un par de vendedores de humo (de los muchos que hay) habla, con soltura, seguridad y entusiasmo, del 'eneagrama'. ¿Y qué diablos es esto? A decir de esos expertos, se trata de un sistema de clasificación de la personalidad a partir del temperamento, los caracteres y tendencias actitudinales (¡por Dios santo!) de cualquier individuo. Como este par echa mano de la psicología, lo que oferta parece ciencia, pero es vudú: puritito vudú. Los vendedores de humo hablan con suficiencia y ponen ejemplos. 'Fulano es un 6 y mengano un 7'. Y es que el eneagrama clasifica a las personas en nueve 'eneatipos', es decir en nueve 'arquetipos de personalidad'. El asunto es tan científico y tan objetivo como el horóscopo y la astrología.
2. Una de las 'eneagramalistas' se expresa con tal seguridad y aplomo, incluso en sus mayores barbaridades, que quienes la escuchamos aplaudimos desde el volante. Dice, entre otras cosas maravillosas, que hay que ser 'cuerentes' (no sabemos si del cuero cabelludo o de otro tipo de cuero), y al describir a 'un 6' o a 'un 7' (ya no recuerdo bien), afirma que éste es 'alguien que tiene necesidad de meterse mucha información en la cabeza'. Inmediatamente me pregunto en qué otra parte podría ese 6 o ese 7 meterse la información. Y prefiero no investigar en dónde.
3. Continúa la experta del eneagrama dando lecciones y consejos al público radioescucha. Explica: "Otros son previsores [ya no recuerdo si se refería a los 5 o a los 7]. Por eso todo el tiempo piensan en las cosas que van hacer a futuro". Bueno, sí, es lógico: lo extraordinario sería que pensaran en las cosas que van a hacer a pasado. Así se expresa la experta del eneagrama. Y todos los que vamos escuchando el programa quedamos convencidos de su sapiencia.
4. Filosófico, psicológico y sociológico, el productor de televisión Luis de Llano declaró que 'los contenidos de la televisión deben evolucionar' y, dicho esto, anunció un programa tan evolucionado como los que siempre hace: evolucionadísimo como el mismísimo PRI, que ha evolucionado... para atrás.
5. Alfonso Reyes ríe de buena gana en una de sus 'burlas veras', y afirma que sólo en México podría darse el caso de que un 10 de mayo, en la celebración del Día de la Madre, el orador principal fuese, ni más ni menos, que Carlos A. Madrazo.
6. En la televisión se anuncia un programa: Mil lugares que ver antes de morir. En la librería encuentro una obra con un título no menos estupendo: 1001 libros que hay que leer antes de morir. ¿Y por qué no los vemos y los leemos después de morir? Al cabo, tendremos más tiempo. La lógica, al parecer, es cosa difícil de comprender para algunos.
7. Viendo y escuchando a algunos lectores he llegado a las siguientes conclusiones. Según podemos colegir de sus gustos, preferencias y establecimiento de la Verdad (es decir, de la pura neta):
1. El mundo se divide en buenos y malos lectores. El buen lector es el que lee lo que yo leo; los malos lectores son todos los demás.
2. El buen lector tiene gusto exquisito y vanguardista. El buen lector lee a Roberto Bolaño, mientras que el mal lector lee a Isabel Allende. El buen lector lee a Carlos Fuentes; el mal lector a Laura Esquivel. (Y sólo es una mera casualidad que, en estas comparaciones, las malas sean las mujeres).
3. El buen lector es radical. El buen lector pregona que es mejor no leer nada que leer a Paulo Coelho o a Carlos Ruiz Safón, lo cual quiere decir, también, que es mejor no comer nada si no se come en Au Pied du Cochon
4. El buen lector es exigente. El buen lector está seguro que mientras más incomprensible sea una obra, es más profunda. (Los escritores no deben dar jamás concesiones a los lectores.); mientras menos se entienda es más rica: por eso a los genios sólo los comprenden unos pocos, es decir sólo los geniales lectores que son, por definición de fe, 'buenos', "exquisitos", 'radicales' y 'exigentes'. ¿Es claro, o no?
8. Ante tanta barbaridad culta, pseudoculta, científica y pseudocientífica, el apócrifo John de Mairrena decía: "Le tengo más terror a los psicólogos que a la locura; más miedo a los abogados que a la cárcel; más pavor a la quimioterapia que al cáncer; más aprehensión a la burocracia que al desempleo, y más pánico a los servicios funerarios que a la muerte".