Poder es y poderes

Juan Domingo Argüelles - Martes, 22 de Enero de 2013 08:06

 

Un escritor se debe a sus libros, no a sus escándalos ni a su propaganda o publicidad.


 

1. Ayer no lo sabía; hoy, sí. Aunque, sin duda, las peores formas del poder sean las políticas y las económicas, jamás el poder, en ninguna de sus formas, ha sido bueno. Hay quienes hablan del poder del amor. ¿El poder del amor? No es un poder, es una debilidad, y cuando se convierte en un poder no es otra cosa que una perversidad. ¿El poder de la poesía? Tampoco es un poder, es un efluvio, un balbuceo o, como dijera el gran San Juan de la Cruz, 'un no sé qué que quedan balbuciendo'. Los poetas pueden ejercer el poder, pero no con la poesía, sino con la politiquería, y mientras más politiqueros sean, menos poetas serán.

 

2. Un escritor se debe a sus libros, no a sus escándalos ni a su propaganda o publicidad. Hay que vivir con decencia y con discreción, y hay que estar preparados para irnos discretamente. Nada de bajar el telón para esperar el último aplauso interminable. Lo que se acaba es una vida, no una obra de teatro. Al menos, claro, que toda la existencia de un fulano que escribe haya sido una comedia cuando no un vulgar sketch.

 

3. Hay algo patético, es decir triste, pesaroso y perturbador en el pensamiento, esencialmente artístico, de la gran escritora austriaca Elfriede Jelinek, cuando afirma: 'Leo para no tener que vivir (y por eso también escribo)'. Es lo malo de los escritores: que lean y escriban para no tener que vivir, y que se encierren en sus libros pensando que eso es mejor que la vida. Bueno, si así lo creen, no hay remedio. Pero no van a conseguir que muchos los sigan a ese desbarrancadero. Lo mejor de la vida es la vida, con todos sus inconvenientes. La lectura y la escritura sólo son partes de ella y no por cierto las únicas maravillosas. Quien prefiere la pornografía en lugar de hacer el amor, allá él; pero eso indudablemente ni es el amor ni es la vida. Tal es lo cierto. Los que no puedan vivir con esta verdad tendrán que resignarse a vivir con la mentira. Allá ellos. Pero la verdad nunca ha hecho mal a nadie; en cambio, la mentira, incluso la más piadosa, es la forma más tonta de esconder la realidad y de hacer más tontos a los tontos.

 

4. El mundo está lleno de consejeros espontáneos, de personas que, sin que pidas consejo, te dicen cómo actuar para hacer bien las cosas, es decir para ser como ellas: personas perfectas que quieren beneficiarte con su perfección. Para ellas no es necesario que tú les solicites sus consejos. Te los dan como una dádiva. En realidad se sienten impotentes si no lo hacen. Confían tanto en sus poderes de convencimiento que no les pasa por el coco que tú no quieras saber nada de sus consejos. Por lo que a mí respecta, cada vez que alguien comienza a 'tirarme línea', finjo demencia.

 

5. 'La mayoría de las reseñas no pertenecen hoy al terreno del arte sino al de la política', escribió Ernst Jünger. Frase tan actual y tan certera que parece que el escritor alemán les está hablando a esa multitud variopinta que se dedica al medro y a la grilla arribista que, pomposamente, los tramposos denominan 'crítica literaria': un ejercicio que se ha especializado en la endogamia, pues sólo sirve para hablar bien de los compadres, parroquianos, compinches, cofrades y padrotes. La crítica desapareció hace mucho tiempo (desde los tiempos de Jünger) de la literatura y el arte. Lo que hoy tenemos es propaganda y publicidad, declaraciones públicas de amor, revelaciones insospechadas de impudor y cosas ridículas y vanas que no se atreven a decir su nombre.

 

6. Cuando comienzan los gritos y las injurias, se acabaron los argumentos. ¿De cuándo aquí el insulto, la injuria, la vociferación y el '¡cállate!' y el '¡lárgate!' equivalen al debate? Todo aquel que descalifica a su oponente, se trate de quien se trate, con esos mecanismos que supone fruto de la razón y no del hígado, está de antemano descalificándose. Escuchar y disentir es la manera de dialogar con la razón. Gritar y no dejar hablar es la manera de dialogar con las vísceras. A esto último, de unos años para acá, se le llama intercambio de ideas. ¡Vaya intercambio! ¡Vaya ideas!

 

7. Hay personas que hablan nada más porque tienen boca. Cuánta verdad hay en esta vieja conseja.

 

8. Qué sabiduría psicológica, social, filosófica y poética la de José Alfredo Jiménez. Un ejemplo nada más: 'Las distancias apartan las ciudades,/ las ciudades destruyen las costumbres'.

 

9. A cierta edad ya deberíamos saber que la juventud se cura con la madurez, pero que la senilidad sólo tiene remedio con la muerte.

 

10. Insuperable es la frase del gran Chéjov: 'Más vale morir a manos de un imbécil que recibir de él un solo halago'. Habría que ponerla en relieve y releerla todos los días.

 

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