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Juan Domingo Argüelles - Martes, 15 de Enero de 2013 08:12
Es obvio que el Dinamita Márquez terminará en la Cámara de Diputados.
1. Muy sonrientes, aunque con algo más de cachete, oreja, buche y nenepil -varios de ellos más mondos y lirondos o más canos y, por supuesto, más añosos-, protestaron los 'nuevos' funcionarios del gobierno priista que regresan a los mismos puestos, o a otros más rentables, luego del interregno. '¡Sí, protesto!', exclaman. Nosotros también.
2. La obra lleva por título El retorno de los brujos, con cargada, bufalada y lambisconería recargadas. Muestra de esto último es el campeón de la década autografiándole al presidente los guantes del nocaut del milenio. Qué mejor simbolismo -¡qué exacto paralelismo!- que levantarse de la lona, con un ojo semicerrado, la nariz partida y el rostro sangrante, para tumbar y poner a dormir al Pacman 132.
3. Es obvio que el Dinamita Márquez terminará en la Cámara de Diputados como uno más de los héroes del cuadrilátero, las albercas olímpicas y las pistas de tartán que cambian la gloria deportiva por una curul. En unos cuantos minutos, el Dinamita dinamitó la estatua que ya estaban erigiéndole los aficionados para celebrar su victoria y, con ella, la revancha colectiva ante las derrotas y las humillaciones de todos los días. Ya quedó, para la historia, como el Campeón Mundial de los Lambiscones.
4. El referente literario del retorno de los más (m)añosos priistas que ha parido la humanidad en toda la vía láctea y galaxias circunvecinas -todos ellos con sus sonrisas al puro estilo de El Guasón, al grado de tener que reprimir las carcajadas que casi se les salen de tan intensa felicidad-, el referente literario, decimos, es el de Porthos, Athos, Aramis y, por supuesto, D'Artagnan: de Los Tres Mosqueteros a Veinte Años Después. Todos para uno y uno para todos. Ellos sí que se tomaron en serio la consigna grafitera que abundaba en los muros de las ciudades desgobernadas por los panistas: "¡Que regresen los corruptos y se vayan los pendejos!" Ya lo dijo el clásico: sólo con cirugía podrían quitarles esas sonrisas.
5. Hasta el jefe de la policía siguió los pasos del Dinamita. ¿Pues no que estaba con López? Y no se diga los intelectuales que firmaron desplegados devotos para suplicar votos a favor de AMLO: también agarraron camino hacia los rumbos de Constituyentes, Parque Lira y Chivatito. ¡De tontos se iban al rancho de Palenque! (¡Aunque los mandaran allá!) En estos momentos ya olvidaron el sabor de las empanadas de pejelagarto. Hoy, puro caviar de Atlacomulco.
6. Como la memoria es corta, aunque mi estudio está invadido por un mar de papeles, entre las pilas descomunales de periódicos que se van acumulando, conservo los desplegados de los abajofirmantes lopezobradoristas y antipeñistas, algunos de ellos francamente muy rabiosos (¡hasta miedo daban!), y que ahora salen con el grácil cantarcito de que -antes de dar cualquier juicio- hay que analizar con calma y evaluar las propuestas de Los Pinos. Qué institucionales nos salieron, y qué requeterrepublicanos. ¡Y qué buena mala memoria tienen! ¡Y qué mala memoria creen que tenemos!
7. ¿Cuál es la diferencia de las ideologías si, por ejemplo, en el tema de la seguridad pública lo mismo izquierda que derecha acuden a la misma persona para que aplique a discreción las patadas y el garrote? Y ya que hablamos de patada y garrote y de mala memoria, señalemos que después de los abusos, brutalidades y pifias del operativo del 1 de diciembre, en el que la policía del Distrito Federal pateó y encarceló a muchos jóvenes a los que acusó de 'ataques a la paz pública' (delito patentado por López Obrador, en 2002, en lugar de 'terrorismo', y que luego Ebrard ratificó), M. A. Mancera declaró que su administración no es intolerante con los jóvenes, y que éstos son muy importantes en su programa de gobierno; es más, que por ellos vive y se desvive.
Le creemos, claro que sí, y le creemos más sobre todo a partir de que rescató del ostracismo e integró a su gabinete a don Joel Ortega, de tristísima memoria. Recordemos: en la discoteca News Divine, en un operativo represor, murieron pisoteados 12 jóvenes (y pisoteados también, en sus derechos humanos, sufrieron muchísimos más) porque la policía del Distrito Federal les bloqueó las salidas del antro para impedir que escaparan de una razzia. El responsable de esto fue el mismísimo señor al que M. A. Mancera designó director del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Que se cuiden ahora los jóvenes cuando entren a los vagones. Un día se subirán en Revolución (claro que sí: ¡la izquierda es revolucionaria!) y sólo les abrirán las puertas cuando hayan llegado a la estación Panteones.