Ignorancia y poder

Juan Domingo Argüelles - Martes, 09 de Abril de 2013 10:45

 

 

 

 

1. Para endiosarse en el poder, los antiguos romanos adoptaron el apotegma vox populi, vox dei, y equipararon la decisión del 'pueblo' (el populus) con la potestad divina, es decir con el dictamen de Dios. Más tarde, con la democracia ("ese abuso de la estadística", como dijera Borges), la vieja expresión romana se transformó en otra frase convenenciera de políticos y gobernantes: "El pueblo nunca se equivoca". ¡Por supuesto! Y menos aún si ese 'pueblo' -al que ya se le dio pan y circo (o ya se le 'maiceó', dijeran por acá)- está decididamente a favor del político o del gobernante que afirma, convencidísimo, claro que sí, ¡pos cómo no!, que el pueblo nunca se equivoca. Nunca se equivoca, claro, si está a favor de él. Ensalzar la 'sabiduría popular' trae consigo buenos dividendos políticos. "¡Qué sabio es el pueblo que me ha elegido o que me prefiere!" Ni modo que no.

 

2. La ignorancia y el poder han ido de la mano siempre, y el uso de la ignorancia ha sido y es, para el poder, un ejercicio de buenas ganancias. Mi amigo colombiano, el escritor Esteban Carlos Mejía, escribe en su columna 'Rabo de Paja' de El Espectador: "Chávez, ¡santo súbito! Dicen los más cínicos (los más realistas) que cada nación tiene el gobierno que se merece. ¿De veras? ¿Colombia se merecía los 3 huevitos podridos del capataz Uribe? ¿A Juan Manuel Santos, Justo Moderno Seguro? ¿Venezuela se merecía a Chávez, santo callejero? ¿A Maduro? ¿Al pajarito? Nunca se sabe: los pueblos unas veces son muy ignorantes y otras se hacen los sabidos".

 

3. Eso de que las naciones se merecen el gobierno que padecen es invención, qué duda cabe, no de los sabios sino de los propios gobernantes, políticos y politiqueros. Siendo así, España se merecía el franquismo, Rusia se merecía el estalinismo y Alemania el nazismo. Y Estados Unidos se merecía a Bush padre y a Bush hijo, y Corea del Norte a Kim Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un (en este orden sucesorio), dinastías bárbaras. Dado que la voz del pueblo es la voz de Dios, dado que el pueblo nunca se equivoca, qué mejor manera de echarle también la culpa del uso y el abuso del poder.

 

4. Gobernantes ha habido, y también políticos que nunca llegaron a gobernantes, que no se caracterizaban por su ignorancia sino por su ilustración. Churchill, naturalmente, y Vaclav Havel. En Venezuela, Rómulo Gallegos, que casi no gobernó, y en México, José Vasconcelos, que (quizá afortunadamente) nunca gobernó. Pero lo que más abunda entre los gobernantes es la ignorancia misma. Ahí tenemos ahora, donde estuvo Gallegos, a Nicolás Maduro y al 'pajarito chiquitico' de Chávez que le silbó al oído: el mismo que habla, contra toda evidencia científica, de cáncer contagioso o inoculado, y ahí tenemos a Evo Morales, presidente de Bolivia, que en 2010, en una cumbre sobre el cambio climático, afirmó que "el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas; por eso cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres". Y dijo más zopencadas: "La calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa: casi todos son calvos. Y es por las cosas que comen. Mientras, en los pueblos indígenas no hay calvos, porque comemos otras cosas". Y remató su disertación científica con esta joya: "Por culpa de los pollos y del ganado vacuno criado con hormonas, las niñas también tienen un desarrollo prematuro del busto".

 

5. Los pajaritos fanáticos de Evo Morales (de allá y de aquí) no dijeron ni pío ante las barbaridades del presidente boliviano, pero esa misma izquierda pajarera ahora satiriza y ridiculiza a la modelo colombiana Natalia París, que el mes pasado repitió literalmente la 'ciencia' evomoralista. Así lo dijo la famosa paisa (que, seguramente, desarrolló prematuramente el busto robusto por culpa de vacas y pollos criados con hormonas): "Los niños que están comiendo pollos de esos, como les están inyectando hormonas femeninas, se están comenzando a volver homosexuales". Y de estúpida no la bajan.

 

6. No decimos que Natalia París estaría mejor que Santos en la presidencia de Colombia... aunque quién sabe. Lo que sí decimos es que (citando a Enrique IV de Francia) "París bien vale una misa", mientras que los Maduros y los Morales están al frente de sus países, gobiernan y desgobiernan sus naciones, dan clases de ignorancia universal, y se sienten muy 'merecidos'. Entre merecerlos a ellos (o al interpósito pajarito chavista) y merecer a Natalia París, apostamos doble contra sencillo a que la sabiduría popular no se andaría con jaladas: ¡Natalia París para presidenta de Colombia! Al cabo que el pueblo nunca se equivoca.

 

 

 

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