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Alberto Tovar - Miércoles, 27 de Febrero de 2013 08:01
Hay percepciones que por la fuerza de la costumbre se quedan como ciertas y debemos revisarlas. México ha atravesado un sinnúmero de crisis económicas; políticas de ajuste para salir adelante y una inserción en el mercado global, lo cual conduce a nuevos retos en la toma de decisiones personales.
Los paradigmas antes válidos, hoy son cuestionados seriamente; les comparto algunas reflexiones al respecto.
1) La "jubilación efectiva" se da a edades más avanzadas. La carencia de recursos suficientes lleva a laborar por arriba de los 60 o 65 años. También se está dando un cambio en la composición de las edades en México, de tal manera que sería de esperarse que las empresas contraten a personas mayores.
Este fenómeno ocurre en todo el mundo y seguramente en nuestro país se dará esta tendencia por la falta de ahorro para el retiro y por la alta proporción de actividad informal sin prestaciones.
2) Recursos inciertos para la jubilación. Otra realidad es que bajo cualquier esquema, sea mediante la Afore, IMSS o ISSSTE, el patrimonio de las pensiones no alcanzará a cubrir una vejez digna. Esto, sin incluir la posibilidad de rendimientos bajos o minusvalías que mermen su capacidad.
Según una investigación reciente dada a conocer por el Banco HSBC, las pensiones sólo durarán 9 años después de tomar la decisión de jubilarse. La estimación, según la esperanza de vida, es que en promedio las personas vivirán 17 años después de su retiro; quiere decir que si lo hace a los 65, podría llegar a alcanzar los 82. Sin embargo, con los recursos ahorrados normalmente, será capaz de mantenerse sin problemas hasta los 74 y de ahí en adelante entraría en una crisis financiera, si no tiene quién lo apoye con sustento.
3) La búsqueda de empleo se ha prolongado. Con la elevada desocupación y con un sector empresarial cauteloso en sus contrataciones, hay que destinar más tiempo para encontrar una plaza. Lo anterior ha dado pie a los llamados ninis, muchachos que ni estudian, ni trabajan y que en el mejor de los casos deben aceptar un ingreso por debajo de sus expectativas, nulas prestaciones y alta vulnerabilidad.
4) Los salarios han tendido a bajar en términos reales. Ante una sobreoferta de empleo hay menores niveles de ingreso. Muchas empresas están dando salarios con enfoque variable, con base en productividad y resultados. Hay que estar muy receptivos a esta nueva realidad cuando se busca una oportunidad.
De hecho, la nueva Ley Federal del Trabajo facilitará laborar por horas y por medio de outsourcing. Esto podría permitir mayor demanda de personal, pero seguramente con menores sueldos.
5) Matrimonio como una verdadera sociedad. Si bien ya hace años la mujer se ha integrado plenamente a la actividad económica, hoy es más independiente y exigente de su libertad financiera.
La administración en la familia debe de llevarse con un equilibrio en la pareja para evitar problemas. El lado amable es que la sinergia creada por el trabajo de los dos permite una mayor capitalización y da la posibilidad de contar con un patrimonio mejor.
6) Los hijos más tiempo en casa. La combinación de bajos salarios, falta de ocupación y una mayor edad para casarse, ha provocado que los hijos se mantengan en el seno paterno.
Hay una tendencia a aceptar un menor ingreso y prefieren vivir apalancándose con los recursos familiares. Ello ha conducido a una nueva figura de negociación hacia dentro de los hogares para compartir los gastos de todo el clan.
7) Cambia el patrón de contratación de las empresas. Independientemente de la trayectoria profesional o de un extenso currículum académico, lo importante es tener las habilidades y actitud para aprovechar las oportunidades del mercado. La gran oferta de profesionistas ha elevado el nivel de competencia y la pregunta a responder es ¿por qué le soy útil a la compañía?
Ahora hay viejos de conocimiento; se es anciano si no se está actualizado, y joven si cuenta con todos los elementos para ser productivo. Esto obliga a reaprender en todos los terrenos, pero sobre todo en el tecnológico.
8) Democratización y globalización de las opciones de inversión. Definitivamente estamos inmersos en una revolución de conocimiento e información con una velocidad tecnológica que deja poco a la sorpresa. Esto conlleva a que sea relativamente fácil tener acceso a los instrumentos financieros de todo el mundo con montos menores de dinero.
Son momentos de cambio y es oportuno ser flexible para revisar todas aquellas creencias que antes eran válidas y hoy se transforman.
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