Opinión

Colosio y Narro

   
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José Narro Robles, rector de la UNAM.

“Vengo al encuentro con los míos”, dijo Luis Donaldo Colosio Murrieta al inicio de su discurso en Lomas Taurinas, antes del atentado que a la postre le costó la vida, hace 23 años.

Ayer, en el aniversario luctuoso del candidato fallido a la presidencia de la República por el PRI, en 1994, uno de los suyos, quizás el abanderado del PRI para contender por la presidencia de la República dentro de 15 meses, el ahora secretario de Salud del gobierno de la República, José Narro Robles, pronunció una pieza oratoria digna del homenaje rendido al político nacido en Magdalena de Kino, Sonora.

La intención de que el exrector fuera el único orador en el aniversario luctuoso de Colosio tiene muchas lecturas, pero para nadie pasará desapercibido que su nombre está ya entre la pléyade de priistas que pueden abanderar la causa hacia 2018.

En la sede nacional del tricolor, Narro recordó lo que hoy se conoce como el ideario colosista, aquel que buscó transformar a un México con hambre y sed de justicia, como lo dijo el mismo Luis Donaldo.

En el evento se dio cita la militancia tricolor, encabezada por sus dirigentes nacionales, Enrique Reza Ochoa y Claudia Ruiz Massieu, presidente y secretaria general, respectivamente, para rendir un tributo a quien también dirigió los destinos del PRI antes de ser candidato presidencial.

A más de dos décadas de distancia de aquel trágico momento que tiñó de sangre la vida política del país, recuperamos parte de ese ideario con el que se le sigue recordando al también exsecretario de Desarrollo Social, y que dejó por escrito en una serie de 37 artículos para las páginas de EL FINANCIERO, en donde con visión de estadista desde entonces ya hablaba de los cambios estructurales que requería la economía y en general el país.

En el pensamiento colosista había oposición a quienes, mediante el discurso fácil, pretendían ubicar al PRI como principal obstáculo a la transformación democrática de México y su desarrollo económico y social, de ahí que Luis Donaldo se impusiera la tarea de poner en pie un partido con propuestas y ánimo trasformador.

Su ideario hablaba de la complejidad y dinámica del mundo actual, y frente a los problemas presentes y los desafíos del futuro, adelantaba un cambio cualitativo en México, eso como una “condición indispensable para hacer realidad toda posibilidad de avance económico, político y social. De esta forma, la renovación nacional se convierte en la gran exigencia de nuestro tiempo”, escribió el 11 de marzo de 1987 en estas páginas.

“En este tiempo, México ha enfrentado en la paz y la libertad, las graves consecuencias de la crisis económica más severa de los últimos 60 años, aun cuando hemos tenido que sufrir el sacrificio que han significado la caída de los salarios reales; los niveles de desocupación para una sociedad en constante expansión demográfica; el impacto que sobre el bienestar de algunos grupos sociales ha provocado la crisis en ciertas regiones del país, y la marginación y pobreza en la que aún viven algunos sectores de nuestra sociedad”, testimoniaba en su artículo intitulado 'Renovación Nacional. Superar Rezagos Sociales'.

No hay duda, han pasado treinta años de ese ejercicio periodístico que práctico Luis Donaldo, y 23 años de su muerte, pero el escenario para nuestro país sigue siendo crítico, por lo que para el PRI, y el gobierno que encabeza, tiene el reto de continuar con la implementación de las reformas estructurales que permitirán a mediano y largo plazos cambiar la vida política, económica y social de los mexicanos.

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