Opinión

Colosio reconoció la derrota


 
Fue una tarde de aquel verano ardiente de 1989. Recuerdo esa mesa larga con Luis Donaldo Colosio, entonces presidente del PRI, sentado en la cabecera, reconociendo por primera vez en la historia de México la derrota de su partido en una elección para gobernador.
 
Fue en Baja California. Ernesto Ruffo Appel, el carismático presidente municipal de Ensenada, había logrado lo impensable: derrotar a la candidata del PRI, la joven senadora Margarita Ortega Villa, de quien después poco o nada se supo. Algunos aseguran que el reconocimiento del triunfo el PAN en Baja California fue resultado de una negociación orquestada por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, quien un año antes, había llegado a Los Pinos a través de una cuestionadísima y poco clara elección. Muchos siguen pensando que fue un gigantesco fraude electoral. Eso fue hace casi 25 años.
 
La del 7 de julio es la primera elección del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto. Recuperar Baja California vendría a redondear de manera brillante su triunfo en las urnas del año pasado, la construcción y firma del Pacto por México, la aprobación de las reformas que ya consiguió y el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo.
 
Esa es la prioridad que marcó a César Camacho Quiroz, presidente el PRI, y a su secretaria general, Ivonne Ortega Pacheco. Creen que Fernando Castro Trenti, quien ya lo habia pretendido antes, ahora sí tiene posibilidades.
 
Del otro lado unieron fuerzas el PAN-PRD-PANAL y PEBC (Partido Estatal de Baja California) en torno de Francisco "Kiko" Vega de Lamadrid, ex diputado federal y expresidente municipal de Tijuana.
 
PAN y PRD echaron mano de sus principales figuras para apoyar a Kiko. Los panistas andan de 'capa caída' y los perredistas recurrieron a Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del DF, como su 'peso pesado'. La Moneda está en el aire.
 
 
Hablando del Doctor Mancera
 
Aquí en POLÍTICA A CACHO's expuse la falta de avance para implementar la Cruzada Nacional contra el Hambre en 4 delegaciones del Distrito Federal. Pues el Jefe de Gobierno movió los engranes necesarios y ya se ve disposición de los distintos niveles del gobierno capitalino para beneficiar a por lo menos 28 mil personas de las delegaciones Tlalpan y Álvaro Obregón.
Elemento clave para destrabar el tema fue garantizar el blindaje de estos programas para que no se usen con fines electorales. Hay un compromiso personal de Rosario Robles, la secretaria de desarrollo social, y se incluyó a la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional para atestiguar la transparencia en la aplicación de la Cruzada Nacional contra el Hambre en las colonias más pobres de Tlalpan y Álvaro Obregón.
 
Esto está muy bien, pero aún falta lograr que esos beneficios lleguen al grueso de los que lo necesitan en la capital del país. Estamos hablando de 86 mil personas en las delegaciones Gustavo A. Madero e Iztapalapa. ¿Por qué ahí no hay avance? Muy fácil, son territorios donde la única autoridad respetada y temida se escribe con "b" de Bejarano.
 
Se antoja muy complicado que en Gustavo A. Madero e Iztapalapa, dos de las zonas más pobres del Distrito Federal, se aplique la Cruzada Nacional Contra el Hambre, porque sabemos de la guerra añeja y sin cuartel entre René Bejarano y Rosario Robles. Los bejaranistas han convertido la miseria de miles en capital político e instrumento de chantaje.
 
Como dije antes, el hambre puede esperar.
 
Hasta el lunes.
 
 
Twitter: @Cachoperiodista