Opinión

Colombia, ¡segunda llamada, segunda!

El resultado electoral en Colombia el domingo 19 de mayo es un tanto preocupante para la paz del hemisferio. Pasaron a la segunda vuelta presidencial los candidatos Zuluaga, del partido uribista Centro Democrático y el presidente Santos, de Unidad Nacional (también fundado por Uribe, hoy su acérrimo enemigo). Ambos se tendrán que enfrentar el domingo 15 de junio en la segunda vuelta en una elección altamente polarizada y compleja.

El proceso de paz está en el centro del debate. Es, por mucho, el tema fundamental de la contienda. Zuluaga (con su jefe Uribe) abiertamente en contra del proceso de diálogo y negociación con las FARC, que Santos promueve desde el inicio de su administración. La elección es simple, los colombianos tendrán que decidir si quieren una paz negociada o si prefieren seguir en una campaña militar.

La segunda vuelta dependerá en gran medida de qué hagan las candidatas Martha Lucía Ramírez, del Partido Conservador, y Carla López, del polo Democrático. Entre ambas obtuvieron 30 por ciento del voto, que sumado a Enrique Peña Losa, representa casi 40 por ciento de los colombianos que ahora tienen que decidir entre Zuluaga y Santos.

Es muy probable que Santos goce del apoyo de López y Peña Losa, izquierda e independientes. No significa que sus electores se trasladen en automático con él, pero el apoyo de los candidatos ayudará. Martha Lucía Ramírez será clave en el proceso, y aún es una incógnita la posición que adopte. También el voto regional será fundamental. Santos necesita hacer crecer la participación. El 19 de mayo sólo votó 40 por ciento del electorado, 13 millones de 32 millones de colombianos con derecho a sufragar. En particular, Santos necesita que el voto de la Costa crezca para ampliar su margen.

Zuluaga, a quien la prensa en Colombia califica como un candidato “flojo”, goza del respaldo y la popularidad de Álvaro Uribe, que seguirá haciendo campaña por y para Zuluaga.

En el fondo es una pelea entre derechistas católicos (muy reaccionarios) y liberales de izquierda. Desde México se antoja mucho más atinado para el futuro colombiano y de la región que ganen los liberales de Santos, que avance el proceso de paz y que las FARC pasen a ser una fuerza política. Además, los narcotraficantes tendrían que inventar otras siglas para escudarse como “guerrilleros” y defender su cocaína.