Para los negocios, la frase 'con la cabeza en las nubes' será el próximo 'con los pies en el suelo'
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Para los negocios, la frase 'con la cabeza en las nubes' será el próximo 'con los pies en el suelo'

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Para los negocios, la frase 'con la cabeza en las nubes' será el próximo 'con los pies en el suelo'

27/07/2018
logo Joao Bolonha
Director de Google Cloud Latinoamérica

Hasta hace muy poco, la frase 'estar en la nube' significaba dispersión, falta de armonía con la realidad o cualquier otra connotación no muy positiva. Hoy no lo vemos así, sobre todo cuando pensamos en el mundo de los negocios en donde la adopción de la informática en la nube es primordial, principalmente en un entorno competitivo en el que el enfoque es un elemento esencial.

Hoy en día, tener la cabeza en las nubes es un factor crucial para las empresas que ven hacia el futuro: según la investigación de la consultora IDC, se espera, que tan solo en 2018, el mercado de la informática en la nube mueva mil 700 millones de dólares; y tenga un crecimiento esperado del 5.8 por ciento en el segmento de tecnología de la información, según lo pronosticado para este año por la misma encuesta.

En el futuro, estar con la cabeza en la nube será la base, es decir, el terreno más firme posible para avanzar, y llegar ahí también requerirá de una conexión con lo que tenemos hoy desde la perspectiva de la aplicación. Además, hay un aspecto inherente a la tecnología que tendrá un impacto especial en esto: la Inteligencia Artificial (IA).

Las posibilidades que se abrieron gracias a la adopción de la IA en conjunto con un entorno en la nube robusto y escalable, deberían conducir a una nueva era en los negocios, sin importar que las empresas sean nativas digitales o no. De hecho, esta distinción tendrá cada vez menos sentido en el futuro cercano.

Un estudio de Gartner señala que para 2021, casi la mitad de los equipos empresariales de Tecnología de la Información (TI), un área tradicionalmente formada por expertos en tecnología puramente técnicos, debería estar compuesta por una combinación de estos profesionales y otros con antecedentes comerciales, administrativos y creativos. Aunque se centra en un área específica, los datos muestran lo presente que está el tema de la colaboración en la agenda corporativa.

LATAM Airlines es un ejemplo de esto. La empresa migró a la nube sus aplicaciones dirigidas a la gestión de las rutinas administrativas, a fin de mantener la sinergia entre los más de 50 mil empleados que ahora tiene la empresa mientras se ejecutaba la fusión entre la empresa chilena LAN y la brasileña TAM. La solución permite la colaboración instantánea y convierte a cualquier documento en un espacio de trabajo conjunto. El éxito de esta experiencia ha llevado a la decisión de continuar con el traslado a la nube para cosechar otros beneficios de esta tecnología, como la capacidad de ofrecer ofertas personalizadas a los pasajeros.

Está claro que estamos hablando de una empresa de gran tamaño, pero la posibilidad de adoptar este tipo de herramientas está a punto de dejar de ser una excepción para convertirse en la regla. AutoML, una herramienta de aprendizaje automático creada por Google, ya es usada por más de 18 mil compañías en todo el mundo. La mejor noticia de esta nueva ola es que no es necesario ser un experto en programación para usarla, ya que la herramienta permite a las empresas con conocimientos limitados en aprendizaje automático desarrollar modelos personalizados de alta calidad. El acceso a este tipo de tecnología de inteligencia artificial, combinado con todas las otras ventajas de utilizar el incomparable poder de cómputo que vive en la nube, es un punto de inflexión para las empresas.

En primer lugar, la próxima idea innovadora, ya sea dentro de empresas existentes o en la cabeza de los emprendedores, con el potencial de impactar nuestras vidas de una manera amplia, surgirá a partir de esto. Es una cuestión de lógica: si puedes operar en un entorno de almacenamiento de información de alta capacidad, flexible, ágil y económico, manteniendo la robustez y escalabilidad necesarias para entregar un producto o servicio de calidad, éste será el camino que tome la compañía.

En segundo lugar, otro aspecto de este cambio que está profundamente relacionado con la innovación, tiene que ver con la forma en que trabajas en la nube: el concepto de colaboración es llevado a un nuevo nivel, los proyectos de código abierto fomentados por gigantes tecnológicos, algunos de los cuales se convierten en productos de las propias carteras de las empresas, son mejorados continuamente, recibiendo millones de contribuciones. Kubernetes, un sistema de orquestación de contenedores, es, por cierto, la mejor demostración de esto en Google.

La colaboración se convierte en el nuevo estándar cuando alguien edita una hoja de cálculo en un café en Nueva York mientras otro usuario trabaja en el documento desde una oficina en Sao Paulo a la vez que tiene una reunión virtual con un compañero de equipo en el otro lado del mundo. Con la ventaja de administrar el servidor en el que se ejecuta todo esto, que por cierto también está en la nube.

Ni siquiera es posible medir hasta dónde podemos llegar en este campo, ya que las posibilidades no tienen precedentes. La única certeza es que nunca había sido tan seguro caminar por las nubes. Incluso porque tienen cada vez más la firmeza del suelo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.