Opinión

Código de integridad y ética empresarial

Al escribir sobre integridad y ética, me viene a la memoria la famosa frase de Gonzalo N. Santos, aquel cacique dueño de vidas y haciendas que cuando le preguntaban si él era de San Luis Potosí, contestaba con el cinismo que lo caracterizaba“…no, San Luis Potosí es mío”.

Tiempos que ya han pasado o que quisiéramos que hubiesen pasado:, pero debemos reconocer que todavía hay municipios en donde imperan una actitud y una mano fuerte que recuerdan las del famoso cacique al que nos hemos referido.

“Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, dice un conocido dicho.

Pero ahora nos referimos al que quisiéramos que fuese el lado opuesto de esta medalla: el sector empresarial de nuestro país, comandado por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Este sector, sin duda, juega un papel de primordial importancia en el destino de México. Empresas grandes, medianas y pequeñas que, entre otras cosas, son las principales creadoras de fuentes de trabajo y, también , las principales aportantes de impuestos a las arcas nacionales. Algunos critican a este sector, otros lo alaban. Pero nadie niega su trascendencia.

Recientemente divulgó el CCE la versión actualizada de su Código de Integridad y Ética Empresarial, código cuyo objetivo es “…promover a las empresas mexicanas de todos los sectores y regiones, sin distinguir
su objeto social o tamaño, un marco de mejores prácticas y de manejo de riesgos en materia de corrupción…es así como el CCE propone el Código de Integridad y Ética Empresarial en su segunda edición, así como el Manual de Integridad, y exhorta a todas las empresas del país a adherirse a los principios de este Código y a implementar un programa de integridad basado en el Manual de Integridad, toda
vez que las acciones que se tomen hoy para combatir la corrupción, serán la base de una sociedad más justa, próspera y equitativa para todos los mexicanos”.

El reducido espacio de este artículo nos impide tratar con amplitud el tema, pero el índice del Código de Integridad y Ética Empresarial, basado en Principios, nos da una idea de su contenido:

Primer Principio: Prohibición a la corrupción 
Segundo Principio: Transparencia
Tercer principio: Integridad en las inversiones y en las relaciones de negocios
Cuarto principio: Transparencia en la prohibición de aportaciones con fines políticos
Quinto principio: Libertad en la participación política de los colaboradores
Sexto principio: Responsabilidad en la política para evitar la corrupción; existencia de controles de verificación
Séptimo principio: Compromiso con la cultura de la integridad y honestidad en los negocios
Octavo principio: Desarrollo de programas de integridad
Noveno principio: Sistemas de denuncia y confiabilidad
Décimo principio: Seguimiento y fomento de la integridad y transparencia en los negocios

Quienes deseen profundizar en el tema, pueden recurrir a www.codigoeticaeintegridad.com

El cumplimiento de este código no es –no puede ser- obligatorio. Pero representa una guía muy útil para aquellas empresas que deseen incorporar la ética en su diario actuar.

La empresa privada es, sin duda, un importante motor del desarrollo de
nuestro país. Si este motor está inmerso en principios éticos, su impacto alcanza un valor insospechado. México necesita empresas socialmente responsables, ¡Muchas empresas socialmente responsables! Y el Código de Integridad y Ética Empresarial coadyuva a este propósito.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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