Opinión

Cocula, conclusión a
ojo de buen cubero

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PHL

Lo expresado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha sido tomado en redes sociales y por analistas políticos como si fuera La Biblia. Se nota que no lo han leído. De haberlo hecho tendrían que admitir que no fue el Estado, sino el narco.

Pero hoy el punto es otro. El Informe de 560 páginas https://drive.google.com/file/d/0B1ChdondilaHd29zWTMzeVMzNzA/view basa su rechazo a la verdad legal en el dicho del perito peruano José Luis Torero –que no se apoya en ninguna investigación científica– para concluir que los normalistas no fueron calcinados en Cocula.

Estuvo 20 minutos en el lugar de los hechos, tomó fotos del basurero, se fue y concluyó, sin apoyo en peritajes ni metodología explícita, que era imposible quemar 43 cuerpos como se asentó en el informe de la PGR.

Por respeto a las víctimas y al dolor que su infortunio ha causado en el país, debería llamarse a cuentas al GIEI para que sus integrantes expliquen por qué le dan validez total a un trabajo chabacano, realizado a ojo de buen cubero.

La PGR, con más de 600 peritajes de expertos, concluyó que sí fueron quemados en Cocula, además de contar con los testimonios de los asesinos materiales de los estudiantes que explicaron en el lugar de los hechos y con lujo de detalles cómo fue la operación para deshacerse de ellos.

Dice el informe del GIEI que esos testimonios pudieron haber sido arrancados bajo tortura, sin ofrecer la más mínima prueba para sustentar su hipótesis.

En pocas palabras: con la mano en la cintura desecharon los más de 600 peritajes del Ministerio Público, no dieron crédito a lo expuesto por más de un centenar de expertos nacionales y extranjeros, descartaron los testimonios de los asesinos confesos, y depositaron toda su credibilidad en un profesor que fue a Cocula en una visita de 20 minutos, diez meses después de los hechos.

La PGR refutó a Torero en una nota publicada en Milenio, en la que se asienta: “la inspección física de Torero, el 12 de julio de 2015, duró sólo 20 minutos y fue más de 10 meses después de los sucesos, sin tomar muestras o medidas de ningún tipo, por lo que carece de rigor científico, pese a que el peruano argumenta que sus conclusiones se originan de la revisión en el sitio”.

¿Cuál revisión? A un informe hecho a ojo se le da validez científica y se descarta el trabajo de centenares de expertos y peritos, mexicanos y extranjeros, sólo porque Torero (y el GIEI) dice lo que algunos quieren oír. No los quemaron, como dijo la PGR.

Se les olvidó leer, sin embargo, que hay que profundizar en la liga del narco. Y que el Ejército no aparece inculpado en una sola línea del Informe.

Twitter: @PabloHiriart

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