Opinión

Cocteles y jazz en lo clandestino

   
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Parker

    

Lenox-Parker

Dirección: Milán 14, Col. Juárez, Delegación Cuauhtémoc

Teléfonos: 5546-6979

Twitter: @parkerandlenox

Horarios: Lunes a miércoles, 13:00 a 24:00; jueves a sábado, 13:00 a 2:00 horas

Precio:
$150-$250 por persona en la comida. $200 a $400 en el bar.

Compañía:
 Amigos, pareja o compañeros de trabajo

Tarjetas: American Express, Master Card, Visa; crédito y débito

Tiempo:
Una hora para la comida; toda la noche en el bar

Buenos cocteles y jazz en vivo son las armas que está usando un nuevo bar en la ciudad para ubicarse entre los mejores. Se trata de Parker, un espacio que recrea un speakeasy, esos bares clandestinos que durante la prohibición del alcohol en Estados Unidos se las ingeniaron para servir cocteles, principalmente con ron.

Llegué con dos amigos un viernes por la noche y no teníamos reservación: no cometa el mismo error. Comenzamos a impacientarnos luego de estar más de una hora en la barra de Lenox, el restaurante tipo diner que hay que atravesar para llegar al bar.

Aunque muchas veces pensamos en irnos la espera valió la pena. Parker tiene una decoración asombrosa. Con sólo concreto, ladrillo, madera y algo de piel logran crear un ambiente cálido. La iluminación es perfecta, consiguiendo un lugar predominantemente oscuro, pero con luces justo donde hacen falta.

Mientras escuchábamos a Marc Monster Jazz Band -no sé nada de jazz, pero me gusta cómo me hace mover inconscientemente los pies, como si fuese alguien con una pizca de coordinación y ritmo- pedimos algunos cocteles. Una de las chicas detrás de la barra consiguió hacer un muy buen old fashion a pesar de su notorio nerviosismo que reflejaba poca experiencia; pero su Negroni clásico, con proporciones iguales entre ginebra, vermouth y campari fue bastante cumplidor.

En su menú hay varias opciones y gratas sorpresas, si a eso suma que son pocos los espacios para escuchar jazz en vivo en la ciudad, Parker va por buen camino para consolidarse como una de las mejores opciones de bar.

Ahora permítame hablarle de la comida de Lenox. Muchos la pasan desapercibida (muy mal por ellos) probablemente porque su menú está basado en hamburguesas -cuando la ciudad ya tiene suficientes hamburgueserías-, sándwiches y hot dogs.

Probé la crema de cheddar, que no es nada sofisticado -ni pretende serlo, pero resulta una buena opción.

También fui detrás de la Tennessee Burger, la más vendida y recomendada: viene con champiñones salteados en Jack Daniel’s (o eso dice el menú porque no se distingue el sabor) y es bastante rica. Definitivamente calmará el hambre de cualquiera, pues tiene la porción de carne más grande que haya visto en una hamburguesa en épocas recientes.

No será una experiencia completa si no visita ambos lugares. Cene en la barra de Lenox para evitar los tropiezos del servicio y después, ya con el estómago satisfecho, entre a disfrutar de Parker, la música y sus cocteles.

Twitter: @ysusi

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Lenox
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