Opinión

Cobra fuerza el antisemitismo, el racismo y la xenofobia en EUA

20 marzo 2017 5:0
 
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Trump

Durante la campaña presidencial de Donald Trump (DT), se incrementaron de manera significativa los mensajes antisemitas en los medios de comunicación de EUA y, con su ascenso al poder, se multiplicaron los incidentes antisemitas contra centros comunitarios e instituciones judías, sinagogas y escuelas, principalmente; se han registrado llamadas intimidantes de colocación de bombas, táctica que crea miedo e incertidumbre ante el desalojo de gente de los sitios que las reciben. Asimismo, se vandalizaron varios cementerios judíos; el 20 de febrero fueron destruidas más de 100 lápidas en el Jased Shel Emet en St. Louis y el 26 de ese mes 500 tumbas fueron profanadas en el Monte Carmel de Filadelfia.

En los primeros 45 días del 2017 hubo amenazas antijudías en 37 Estados de EUA y en dos provincias de Canadá (Vancouver y Colombia Británica). Ante la zozobra que se creó por las manifestaciones antisemitas DT declaró el 21 de febrero que “son terribles y dolorosas” y, días más tarde, en su primer discurso ante el Congreso condenó los ataques a la comunidad judía.

Se considera que el e entorno antisemita en EUA proviene de grupos políticos de extrema izquierda, de simpatizantes de los palestinos que son hostiles a Israel y de organizaciones neonazis y del movimiento de la supremacía blanca, que busca desestabilizar la política y el entorno social aprovechando el espacio que ha abierto DT con sus diatribas racistas y sus órdenes ejecutivas para prohibir la entrada a EUA a ciudadanos de varios países árabes con mayoría musulmana y para la expulsión de inmigrantes ilegales en ese país.

Simultáneamente al discurso de odio racial y de xenofobia de DT desde su campaña, como presidente se ha rodeado de asesores de alto nivel vinculados con grupos de la extrema derecha, entre ellos destaca el nombramiento de Stephen Bannon, (SB) como Estratega en Jefe de la Casa Blanca, quien en agosto del 2016 lo había designado jefe de su campaña presidencial, otorgándole un sello institucional para la xenofobia y el antisemitismo.

SB de 63 años, fue oficial de la Marina y Banquero. Trabajó en Hollywood produciendo documentos políticos donde conoció a Breitart, una figura influyente en la ultraderecha mediata quien fundó el Sitio Breitart News, donde “apunta sus lanzas contra musulmanes, feministas y demócratas y republicanos con el deseo de provocar y escandalizar”. SB trabajó en el Sitio de Breitart.

Una de las acusaciones que más pesan sobre SB es su antisemitismo.

Su esposa había declarado en el 2007 ante un juez que SB no quería que las hijas de ambos asistieran a una escuela donde había niñas judías, que no le gustaban los judíos.

La influencia de SB en el gobierno de DT es tan grande que el periódico New York Times ha mencionado “que se ha posesionado como el presidente de facto del gobierno de DT y su poder fue multiplicado luego que DT tomara la decisión sin precedentes de nombrarlo al Consejo de Seguridad con los secretarios de Estado y el de Defensa y varios funcionarios más”.

En sus primeras apariciones públicas SB apeló a el patriotismo económico y a el discurso de miedo para desmontar el sistema y defender su agenda nacionalista; SB es quien ha declarado la guerra a la prensa, calificada por el mismo como partido de oposición; y que los medios deberían tener la boca cerrada; un verdadero atentado a la libertad de expresión.

DT también cuenta con el apoyo de David Duke, exlíder del kuklux klan, organización que proclama abiertamente la superioridad de la raza blanca que, aunque DT ha afirmado que no tiene nexos con ellos; Duke es el creador del lema América primero, que ha sido pilar de DT desde su campaña. DT ha inspirado a los supremacistas blancos para involucrarse de manera más activa en el sistema político de EUA y tener mayor peso en el mismo.

La multiplicación de los actos antisemitas, xenófobos y racistas en EUA, representan un duro golpe a la sociedad diversa que se ha construido en más de dos siglos en EUA, están destruyendo la convivencia social, no se puede trivializar las incitaciones al odio, racial y religioso.

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