Opinión

Coalición y alternancia

 
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Ciudadanos emiten su voto en la Ciudad de México

El balance del pasado proceso electoral del 5 de junio resulta complejo para cada partido político y aún al interior de cada uno el “vaso medio lleno y medio vacío” oscila en el análisis. Sin embargo, la constante en ocho de los 12 procesos fue: la alternancia.

La excepción de la alternancia fue en Puebla para la coalición PAN-PRD y en el caso del PRI, éste mantuvo el gobierno en Zacatecas, Hidalgo y Tlaxcala. Declarar vencedores y vencidos en este contexto resulta muy atrevido, sobre todo cuando analizamos los resultados de los gobiernos producto de las alianzas del PAN y del PRD, los cuales saltan a la vista.

Recordemos en primer lugar que en el proceso electoral de 2013 en Guerrero, el PRI releva un gobierno fallido que emana de una alianza del PRD, PT y Convergencia (y de facto del PAN) después del asesinato de los estudiantes en Ayotzinapa, en el que permanece la línea de investigación que señala colusión directa entre gobiernos corruptos y grupos delictivos.

De la misma forma y ya en el proceso electoral de 2015-2016, la coalición del PAN-PRD-PT-Convergencia de Oaxaca heredará al PRI un estado fallido, en descomposición, sin ley ni gobierno, al que se suma la problemática de los maestros, de la inseguridad, de la falta de oportunidad y del rezago.

En Puebla, si bien la coalición mantiene el gobierno (el único que logró mantener) se acusa una elección de Estado, en el que los resultados también son cuestionables.

En Sinaloa también habrá alternancia debido al saldo de la coalición del PAN-PRD y Convergencia. La inseguridad y la presencia de grupos delincuenciales organizados en la entidad son problemas que no han sido resueltos ni atacados de forma correcta en su origen y que hieren a toda la sociedad sinaloense, así como la exposición en redes sociales de los excesos de este gobierno saliente.

La unión de ideologías antagónicas de izquierda y derecha que buscan el poder por el poder han traído ingobernabilidad y se ha abonado a la crisis de partidos políticos, dejando atrás programas, fundamentos partidarios, proyectos e ideologías.

Sacar al PRI del gobierno (en este caso del gobierno local) no ha significado per se un gobierno a la altura de las necesidades de una ciudadanía que a través de las urnas ha expresado su inconformidad y en algunos casos, su enojo traducido en venganza. El interés general no ha sido llevado a los gobiernos producto de la alternancia. La sanción de la ciudadanía a malos y por qué no decirlo a gobiernos corruptos exige mayor compromiso, exige al menos diferencia.

La ciudadanía al momento de castigar deja de lado propuestas y plataformas electorales buscando venganza, sin embargo, la búsqueda vacía del poder por el poder no le trae, ni la ha traído, nada bueno a una sociedad a la que le urgen resultados y un proyecto a largo plazo que le dé estabilidad. Los ciudadanos debemos exigir proyectos, propuestas y candidatos que busquen el bien social, con una ideología clara y cercana a la gente.

La personificación de la política es y será un asunto peligroso pero que resulta hasta hoy rentable para los candidatos de oposición; sí, el hartazgo inspira la alternancia, pero éste no es exclusivo del PRI. ¿Qué sigue después del castigo?

Twitter:@SamuelAguilarS

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