Opinión

CNTE: romper con SEP, no con SNTE


 
El conflicto magisterial finalmente escaló una fase más y se convirtió en un problema de hegemonía política del Estado:
 
1.- Las secciones magisteriales disidentes de Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas han cruzado ya el punto de no retorno: la lucha dejó de ser por el perfil de la educación y se convirtió ya en una lucha insurreccional contra el Estado.
 
2.- Como en Oaxaca 2006, el movimiento magisterial radical busca hoy la consolidación de la CNTE como un poder político autónomo, con capacidad para definir políticas de gobierno. Ahí se localiza el paso audaz de la XXII de Oaxaca al desconocer el programa educativo oficial de la SEP y poner en práctica el Programa de Transformación Educativa de Oaxaca (PTEO) autorizado por el gobierno estatal.
 
3.- A diferencia de Oaxaca 2006, ahora la Sección XXII cuenta con la alianza de las secciones de Michoacán, Guerrero y Chiapas, adoptó como brazo político a Andrés Manuel López Obrador y cuenta con la complicidad del gobernador panista-perredista-lopezobradorista de Gabino Cué Monteagudo.
 
4.- El último eslabón institucional que le queda a la XXII es su pertenencia al SNTE, aunque sin aceptar las reglas de organización del Sindicato Nacional. Elba Esther Gordillo cedió el control de secciones a los disidentes para mantenerlos dentro del sistema; por eso es que formalmente las secciones de la CNTE pertenecen al SNTE en materia de contrato de trabajo y la CNTE es sólo un organismo político.
 
5.- Como organización, la XXII es sindical pero también política e insurreccional. Su estructura de mandos es vertical, de corte de disciplina guerrillera. Además de 20 mil maestros organizados para la lucha y no para enseñar –de los 74 mil que la forman–, existen cuadros entrenados para misiones específicas: revisiones de cláusulas del contrato, definición de demandas anuales acumulativas, control financiero de recursos y sobre todo mecanismos disciplinarios para controlar autoritariamente a los maestros.
 
6.- El funcionamiento autónomo de ciertas organizaciones sindicales que dependen de recursos del Estado tiene límites relacionados con la capacidad de funcionamiento del propio Estado. El SME acumuló pasivos derivados no del funcionamiento de la electricidad en el DF sino acreditados a las prestaciones sociales para los trabajadores, al poder político derivado de esos recursos y al tráfico de plazas. Cuando las dos coordenadas se cruzaron, el gobierno de Felipe Calderón disolvió Luz y Fuerza del Centro en octubre de 2009 y despidió a más de 44 mil trabajadores. Las huelgas se convirtieron en chantaje político. Al final, la empresa y el gobierno trabajaban para el SME, no al revés y el costo era superior a la función que cumplía.
 
7.- La Sección XXII de Oaxaca, y ahora la VII de Chiapas, la XIV de Guerrero y la XVIII de Michoacán, han decidido salirse del sistema educativo institucional, tomar para sí la definición de la política educativa y convertir al gobierno federal en un rehén de la movilización social. Se trata de una ruptura del orden constitucional y de hecho de una privatización de la educación porque esas secciones abandonan la política educativa institucional y la prestación educativa se subordina a un grupo político particular.
 
8.- Las cuatro secciones de la CNTE han hecho una expropiación revolucionaria de la educación y han optado por la ruptura de las relaciones laborales con su empleador. Por tanto, las secciones se acercaron al punto del SME. El gobierno tomó dos medidas para recuperar el control magisterial: el pago federal de salarios y el censo de maestros. Se trata de una reorganización del poder político y económico del Estado para recuperar la rectoría de la educación perdido durante la gestión de Gordillo.
 
 
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