Opinión

CNTE: al final fue reforma sistémica


 
La recapitulación del conflicto magisterial indica que la situación entró ya en su fase final:
 
 
--Las secciones disidentes del SNTE agrupadas en la CNTE, particularmente la Sección 22 de Oaxaca, se autoderrotaron cuando firmaron un convenio en Gobernación, pero sus masas se radicalizaron, lo desconocieron y se quedarán con manos vacías.
 
 
--Sin  nada que hacer ante la legalidad de las reformas educativas, ahora la CNTE se aferró al clavo ardiendo de las protestas contra las reformas energética y hacendaria que son la bandera de López Obrador; pero seguirá perdiendo apoyo si continúa usando la suspensión de clases para temas lopezobradoristas.
 
 
--Los gobiernos federal y del DF habrán de pagar los costos de la distensión en la aplicación de la ley ante las marchas violentas, pero en función de que con ello evitó redinamizar el movimiento con la represión. La estrategia oficial sirvió: dejar que el movimiento se pudriera internamente.
 
 
--La CNTE y la XXII entendieron la profundidad de la reforma educativa, pero carecieron de respuesta estratégica: en efecto, las reformas no sólo reordenaron una parte sensible de la educación el papel de los maestros, sino que tuvieron efectos políticos al desinflar la protesta callejera violenta, laborales al evidenciar que los maestros pararon clases para no perder privilegios sindicales, federalistas porque se exhibió la pusilanimidad de gobernadores perredistas de Oaxaca y Guerrero dominados por acuerdos con sus secciones sindicales, y sociales porque despertaron a los padres de familia y los movilizaron a favor del regreso a clases.
 
 
--Los maestros fracasaron en el debate sobre su propuesta de educación ideológica para la revolución y la lucha social, no la capacitación para la vida productiva de un sistema productivo mixto.
 
 
Lo que viene ahora es un desafío para los gobiernos estatales y federal:
 
 
--Reorganización de la relación sindical entre gobiernos y secciones sindicales. El modelo de complicidad Estado-sindicatos, en nombre de la alianza histórica de sindicatos con el Estado priista le sigue costando recursos al gobierno, pero ya sin garantías de lealtad institucional, votos electorales y estabilidad nacional.
 
 
--Reconstrucción del SNTE luego de los cacicazgos de Robles Martínez, Jonguitud y Elba Esther Gordillo. La centralización del pago de maestros en el gobierno federal es un primer paso que debe llevar a una redefinición de la política sindical del gobierno y del PRI. Esta tarea le correspondió al PAN en la presidencia, pero Fox y Calderón prefirieron la complicidad política con la maestra Gordillo.
 

 
--Los efectos de inestabilidad estatal y el DF por la ruptura entre líderes y masas/organizaciones sociales radicales, y la disputa interna por el control de la Sección 22. El reporte de la asamblea de la 22 del sábado 27 revela un llamado desesperado a detener la apertura de escuelas y el llamado como suplentes a maestros de la Sección 59.
 
 
--La urgencia de un presupuesto de emergencia para regenerar la mayoría de las instalaciones educativas del país por la acumulación de daños debido al abandono gubernamental.
 
 
--La necesidad insoslayable de que PRI, PAN y PRD presenten una reforma laboral-sindical integral para transitar del modelo priista-panista de la complicidad, la politización y la corrupción a la modernización de las relaciones productivas.
 
 
Lo que quedó al final fue el fracaso de la lucha de la disidencia magisterial en las calles y el fracaso de las marchas, los plantones y la violencia callejera. Eso sí, de acuerdo con el calendario de lucha, el conflicto magisterial permanecerá en las calles hasta el sábado 12 de octubre.
 
 
Recuento: hoy suman treinta y un días escolares sin clases por el paro de la CNTE.
 
 
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