Opinión

CNDH, Plascencia desdibujado

El proceso de renovación en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) parece propio de una noche de Halloween a la mexicana, donde los panistas piden para su calaverita y lo único que han logrado es convertir las aspiraciones de Raúl Plascencia Villanueva en lamento de fantasma.

El miércoles se cierra el plazo para registrar a los prospectos y entre ellos destaca Carlos Pérez Vázquez, coordinador de Derechos Humanos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Dada la actual situación de crisis por el caso Ayotzinapa y Tlatlaya, además de la larga lista de pendientes, lo que demanda el país es un ombudsman que haga frente de manera independiente, autónoma y, hay que decirlo, hasta valerosa.

Aunque hay otros tiradores con muchas ganas, Pérez Vázquez tiene el perfil. Cuenta con un amplio prestigio en organismos internacionales como la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, los cuales le reconocen su esfuerzo en la consolidación de los diferentes protocolos que ha emitido la Suprema Corte en esa materia.

Lo que hace falta es una posición neutra y sin vinculación de partido. De no haber dados cargados, ahí está Pérez Vázquez quien mañana se registra.

Cuento de comadres

Los panistas son los primeros interesados en impulsar a Plascencia Villanueva para que se reelija y una de las razones de peso que se conocen es que, por ejemplo, Mariana Gómez del Campo es comadre del ombudsman.

Sólo falta que otros panistas argumenten el compadrazgo para conseguir votos a favor. Por lo pronto, son muchas las organizaciones no gubernamentales que le han tomado distancia a los reeleccionistas.

Recargón

Monte Alejandro Rubido anunció que además de Iguala y Cocula, fuerzas federales se hicieron cargo de la seguridad de otros 12 municipios en Michoacán, además de la alcaldía mexiquense de Ixtapan de la Sal, donde puede haber vinculación con el crimen organizado. Algo tendrá que decir Eruviel Ávila, ¿no?