Opinión

CNDH, casa de grillos

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) enfrenta su peor etapa.

No se ve que los encargados de la institución entreguen buenas cuentas, pero eso sí, ya andan metidos en la fiebre sucesoria.

Los niveles de credibilidad y confianza de la CNDH están muy lejos de las razones que la fundaron. Al menos esa es la percepción general.

Hace mucho que no se escucha la voz fuerte del ombudsman para reclamar el respeto a los derechos humanos de los ciudadanos. Y si no que pregunten en Iguala o Acapulco, o Atlatlaya.

Esta semana el Senado de la República deberá lanzar la convocatoria para elegir al nuevo ombudsman, pues el actual concluye su gestión el 15 de noviembre.

Lo que ha metido mucho ruido entre importantes agrupaciones civiles, es la intención de Raúl Plascencia Villanueva de reelegirse en la CNDH.

Incluso ayer se conocieron las cartas de unas 20 organizaciones y académicos enviadas a las comisiones del Senado de la República, que además de reclamar un proceso transparente en el relevo del ombudsman, expresan su inconformidad por el desempeño de Plascencia Villanueva, que dicen, deja mucho que desear.

Aguirre Rivero, nadando de a muertito


La impartición de la justicia en México tiene un serio problema; por complicidad u omisión, la capacidad de respuesta es lenta o nula.

Y ya se encargó de confirmarlo el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, acostumbrado a que el gobierno federal le resuelva sus problemas. Dejó pasar 10 días para tomar el caso Iguala en serio, mientras que por el descuido en el principal polo económico de la entidad, Acapulco, sus pobladores viven temblando entre historias de terror y de violencia.

Parece que nadie le ha dicho a Aguirre Rivero que desde hace rato su barco está haciendo agua.