Opinión

Clinton ganó

   
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Hillary Clinton durante el debate. (Especial)

Mostró amplio conocimiento de los temas, refutó las imprecisiones de Trump y lanzó cuatro ataques muy fuertes a su adversario: que como empresario ha estafado y tomado ventaja de sus proveedores a quienes no les paga; que oculta “algo” en sus declaraciones de impuestos que no ha hecho públicas; que mintió y ofendió a la comunidad negra con la acusación de que Obama nació en Kenia, y que ha discriminado e insultado a las mujeres a quienes ha llamado incluso pigs. Asimismo, su mayor vulnerabilidad –los correos electrónicos del Departamento de Estado– fueron un tema secundario. Trump 'la dejó ir viva' en ese tema y ella simplemente aceptó haber cometido un error.

El lenguaje no verbal fue contrastante: él inquieto, desesperado por usar la palabra, haciendo muecas y, en ciertos momentos –muy pocos– vulnerable y con rostro de ingenuidad o humildad, que quizá refleja que en el fondo se da cuenta de lo mucho que ignora –por ejemplo, cuando se debatía el tema del Medio Oriente, Japón y la salida militar de Irak–. Ella, condescendiente y burlona con la mirada y la sonrisa, algo que funciona entre ciertos círculos, pero que en otros se percibe como soberbia y arrogancia.

Clinton fue muy buena en mostrar su enorme conocimiento y experiencia, aunque se deslizó su soberbia cuando –ante la provocación de Trump de que carecía de la resistencia o el aguante (stamina) para ser presidenta– dijo que había viajado a más de 130 países, negociado tratados, conflictos y asuntos de diversa índole. Trump fue repetitivo, con oraciones prefabricadas, sin capacidad para crear nuevas ideas, sin profundidad. A diferencia de sus mítines, en los que el confeti y las porras opacan las arrugas, en este debate Trump lució ignorante, débil, en ocasiones sorprendido cuando Clinton lo atacaba. Por cierto, llama la atención que ella le llamaba Donald mientras él la llamaba secretaria Clinton.

México fue mencionado muchas veces en los primeros 20 minutos como causa de los problemas de pérdida de empleo y de fábricas que se mudan a nuestro país. (No parece que su visita a México haya cambiado su tono en el tema de NAFTA, al que se refirió como el peor tratado de la historia de Estados Unidos). No obstante, un gran ausente fue el tema de la frontera. El muro ha sido uno de los grandes aciertos retóricos de Trump y, sin embargo, no lo mencionó.

La primera intervención retrató el discurso de ambos candidatos: Clinton dijo lo que haría para crear empleos y generar prosperidad. Trump se quejó de NAFTA, de China y de todos los países que se aprovechan de Estados Unidos para, según él, sacarle ventaja. Su solución: detener a los países que nos roban empleos y empresas, dijo. Trump no contestó la pregunta de cómo regresaría los empleos que se han ido, a pesar de que el moderador insistió.

Trump fue sincero y explicó su filosofía de la política y de los negocios. Uno, se trata de ganar, no importa si se aprovecha uno de las leyes para sacar ventaja en su favor, el de su familia y el de sus negocios (así lo dijo y luego reviró: esas son las leyes y yo soy un hombre de negocios). Dos, él tiene un buen temperamento porque sabe ganar (imponerse). Y tres, él puede ser buen presidente porque sabe hacer las cosas y ganar dinero (por ejemplo, presumió que terminó su nuevo hotel en Washington a menor costo y en menor tiempo del previsto). Su fijación en el dinero es tanta que por eso quiere romper alianzas estratégicas porque le parece –como hombre de negocios que es– que Estados Unidos no debe pagar las cuentas de Japón o de Europa en temas de seguridad colectiva.

La mejor intervención de ella fue una de las últimas, cuando dijo que ella honraría la palabra de Estados Unidos con sus aliados y dio seguridad de que, a pesar de la retórica de la campaña, su país era confiable. El rebatió y dijo que “no podemos ser el policía del mundo, ella no lo sabe porque no tiene sentido del dinero”.

El resultado será favorable para Hillary. Sin embargo, la gran pregunta es si ella logrará captar votantes con los que no contaba todavía o solamente fue un debate para confirmar preferencias electorales. La gran pregunta es si la lectura del debate aquí descrita es la que hicieron millones de votantes que definirán la elección. La gran pregunta es si este debate detendrá el ascenso de Trump en las encuestas. Ojalá que así sea.

Twitter: @LCUgalde

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