Aires de cambio
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Aires de cambio

27/06/2018

Moderación, incertidumbre, precios y sobre todo un nuevo escenario para hacer negocios son algunas variables que determinan el próximo entorno que rodean el real estate en México.

Imaginar corredores inmobiliarios como el Bajío sin nuevas inversiones automotrices, lotes de desarrollos hoteleros e inmuebles turísticos en la Riviera Maya, terrenos sin desarrollar en corredores corporativos como Santa Fe, Reforma o Insurgentes Sur, e incluso pensar en una Ciudad de México sin nuevos proyectos de vivienda es difícil.

Lo es porque el mercado inmobiliario respira a la par del crecimiento urbano de ciudades, porque el cambio de parámetros crea oportunidades para estrategias disruptivas y porque el mercado entró a una nueva etapa.

Es una era que plantea escenarios distintos a como se concibe incluso en el ciclo actual que termina. Los retos son múltiples. Aquí algunos de ellos.

El financiamiento hipotecario entró a una nueva era de tasas altas, si bien la demanda continúa en las ciudades importantes del país, es un hecho que al comprimirse los márgenes del sistema financiero y ajustarse por la inflación la capacidad de compra y pago de los consumidores, serán necesarios nuevos productos hipotecarios.

Otro no menos importante, son las fluctuaciones en la paridad cambiaria peso-dólar.

La previsible inestabilidad crea necesidades en torno a sectores dolarizados como los contratos de arrendamiento de espacios corporativos, locales comerciales, bodegas y centros logísticos, al igual que los precios de propiedades residenciales en zonas turísticas.

Demanda de los desarrolladores una mayor planeación en los procesos de compra de materiales de construcción, previsiones de un comportamiento distinto en los tiempos de desplazamiento de producto por el fenómeno de ralentización e incluso un replanteamiento en la viabilidad de proyectos en su pipeline.

Importante también lo es un nuevo ciclo de crecimiento económico. Eso en esencia hace factible que la masa laboral del mercado formal cuente con opciones de financiamiento para adquirir propiedades, visitar centros comerciales para comprar y desde luego presupuesto para el esparcimiento y consumo de otros servicios.

Pese a todo, esta industria como ninguna ha sabido adaptarse a nuevos ciclos, consumidores, financiamiento, estándares distintos y un escenario totalmente opuesto a lo planteado. La institucionalidad y profesionalismo en empresas del sector hace factible crear modelos innovadores y flexibles para adaptarse.

Así que después del proceso electoral de este domingo, se habrán corrido los distintos velos y pronósticos, se despejarán dudas sobre los caminos a seguir respecto a las políticas urbanas, de vivienda y desde luego las vinculadas con los principales indicadores macroeconómicos.

Serán indudablemente tiempos mejores, de retos delineados y de un sinnúmero de posibilidades donde se pueda crecer.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.