Opinión

Claroscuros del Inegi

 
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Inegi

Como toda institución en proceso de desarrollo, desde su transformación de una dependencia de la Secretaría de Hacienda a una entidad autónoma, el Inegi ha registrado claroscuros. Su desempeño como entidad clave para la generación de información económica, social y geográfica útil y confiable se basa en dos pilares: la consolidación de dicha autonomía y el fortalecimiento de sus capacidades técnicas.

Este último aspecto va de la mano con la creación y utilización de herramientas estadísticas modernas desde un punto de vista técnico y científico para analizar la realidad del país y, sobre todo, con la difusión de información relevante para analizarla y proyectarla.

El último año ha sido complejo para el Inegi como resultado, fundamentalmente, de la confrontación con el Coneval en julio de 2016 por el cambio de metodología para medir los ingresos en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2015 y que implicó no medir los niveles de pobreza de ese año, tema técnicamente complejo y de muy fácil politización, como en su momento ocurrió cuando Banxico le transfirió al Instituto la medición de la inflación o como cuando se le cuestionaba la información sobre el crecimiento de la economía. Ya veremos si con la ENIGH 2016 (y el modelo para darle consistencia histórica) y la nueva medición de pobreza, se zanjan esas 'diferencias metodológicas'.

Además, esa confrontación se dio con un recién estrenado presidente del Inegi que, como correspondía institucionalmente, heredó el proceso de modificación (y mejora) en la medición. A ello se sumó el polémico cambio de una vicepresidencia del Instituto en abril pasado y la necesidad de 'rotar' las responsabilidades en la Junta de Gobierno para reducir los cuestionamientos.

No obstante lo anterior, el incremento de nuevos productos de información del Inegi ha sido notable. Una relación (incompleta) de los últimos seis meses: en lo social, las encuestas sobre dinámica de relaciones en los hogares (violencia familiar), de población privada de la libertad (situación en las cárceles) y de seguridad pública urbana; el censo de impartición de justicia federal; y el seguimiento de aspectos de seguridad pública (violencia, delitos, etcétera).

En lo económico, además de la publicación sistemática de variables clave (inflación, PIB, empleo, salarios, expectativas, productividad y un largo etcétera), la publicación de indicadores de bienestar de la población; de encuestas sobre financiamiento a empresas, sobre la disponibilidad y uso de tecnologías de la información y sobre calidad regulatoria e impacto gubernamental; cuentas satélite de vivienda, salud, turismo y educación; reportes especiales como los relativos a superficie forestada y deforestada y sobre el tratamiento de aguas; múltiples reportes a propósito del día de: medio ambiente, agua, bosques, suelos, trabajo doméstico, juventud, etcétera. que permiten difundir en la opinión pública información ya generada por el Inegi.

A ello se agregan nuevos proyectos como la encuesta nacional de discriminación, información sobre el ordenamiento territorial y urbano, la contabilidad de capital natural y servicios ecosistémicos, y el cambio de base y cobertura para el índices de precios al consumidor.

El 'negrito en el arroz' es la información del ámbito agropecuario. Aunque se avanzó en la actualización del marco censal, por falta de presupuesto —así lo argumentó en lnegi y puso en evidencia a Hacienda y al Congreso— no se levantará el censo agropecuario este año y se 'sustituirá' por una encuesta similar a la que se aplicó en 2012 y 2014, que es claramente insuficiente para conocer y evaluar la situación del sector, en particular cuando el último censo confiable data de 2001. ¡Más de 15 años sin información completa y fidedigna!

Es válido criticar, cuestionar y exigir que las instituciones cumplan, y bien, su mandato. Pero también se requiere reconocer sus avances y contribuir a su consolidación. 

* El autor es socio de GEA Grupo de Economistas y Asociados.

Correo: mruizfunes@gmail.com

Twitter: @ruizfunes

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