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Ciudades

    
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Tuve la fortuna de pasar Semana Santa en Madrid. Se trata de una ciudad de poco más de tres millones de habitantes en 600 kilómetros cuadrados. Para comparar, el antiguo Distrito Federal (DF), hoy CDMX, tiene poco menos de nueve millones de habitantes en casi mil 500 kilómetros cuadrados. No es gran diferencia: el triple de población en dos veces y media el territorio. París es más denso: dos millones en sólo 100 kilómetros cuadrados. Londres es prácticamente como el DF: misma población en la misma extensión.

Pero si usted tiene la oportunidad de visitar esas ciudades (u otras como Viena, Praga, Roma, etcétera) nunca encontrará el caos de la Ciudad de México. Hay amplias avenidas, que tienen tráfico pero no están saturadas; banquetas amplias, en las que se puede caminar; no hay cables en postes, sino subterráneos, y otros detalles en que no abundo.

Tal vez las cosas se compliquen por acá debido a los municipios que rodean a la ciudad. Si los consideramos, la zona metropolitana del Valle de México tiene cerca de 21 millones de habitantes, distribuidos en casi ocho mil kilómetros cuadrados. Es decir, el doble de población, pero en una extensión que es más de cinco veces superior. No habría razón para que fuese más complicada, si en densidad resulta ser inferior a la ciudad misma y a Londres, París o Madrid. Pero lo es.

La explicación tendrá que ver entonces con otras cuestiones, que no responden ni a la extensión ni a la carga demográfica. Puede ser un tema de flujos, puesto que muchas personas viven en una zona, pero trabajan en otra. Pero eso también ocurre en las ciudades mencionadas, aunque muy probablemente en menor medida. Acá hay que mover dos o tres millones de personas por el centro de la ciudad, porque es la única ruta, sea en Metro, camiones o 'peseros'. Y decenas de miles de automóviles tienen que desplazarse a través del Periférico desde los municipios del Estado de México, en el noroeste de la ciudad. Y todos llegan al mismo punto: Polanco, y de ahí se distribuyen.

Hay personas que saben de asuntos urbanos y no intento invadir su área, pero como resultado de mi viaje me encuentro atónito: tenemos la misma densidad de Londres, y cercana a la de Madrid o París, pero tenemos una ciudad que es una tragedia. Será que aquéllas no tienen Constitución, pero sin duda son más vivibles.

Muchos afirman que el tema es de planeación, pero esta palabra es peligrosa. No parece que Madrid, París o Londres hayan sido planeadas, pero sí parece que en algún momento se tomaron decisiones que después se mantuvieron. Pienso en la gran transformación de París bajo el barón Haussmann, en los tiempos de Napoleón III, el mismo que nos invadió. Y el centro de Madrid guarda mucho parecido con lo que era México en las fiestas del Centenario (hace poco más de un siglo). Pero en esas ciudades no se vino abajo la urbanización del XIX. De Londres ni hablamos, porque creo que es un mejor ejemplo de crecimiento sin planificación, pero con idea. Es igual, ya los urbanistas nos corregirán.

Lo que me parece relevante es hacer notar que se puede vivir en ciudades grandes, con millones de habitantes, con una densidad superior a la que tenemos, y se puede vivir bien. No en América Latina, según parece, y a lo mejor tiene que ver con nuestro siglo XX, nuestra gran tragedia. Allá sufrieron dos grandes guerras, y las ciudades se recuperaron. Acá no hubo guerras, pero nuestras ciudades son desastrosas. Yo creo que deberíamos ya reconocer que nos equivocamos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter:
@macariomx

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