Opinión

Cinco virtudes de la reforma de Peña


 
“Soy algo radical”, respondo. “Por mí, que privaticen todo”, le digo a un alto funcionario de Presidencia ayer en el Salón Adolfo López Mateos al finalizar la presentación de la iniciativa de reforma energética, después de que me preguntó: “¿cómo la viste?”. Minutos más tarde un ex director general de Pemex me comenta que la iniciativa debió ir a más, porque las concesiones darían mayor flexibilidad (mientras que los contratos de utilidad compartida suponen mucha complejidad).
 
 
Pero las insatisfacciones son cortas frente a las virtudes de la reforma que presentó el presidente Peña, que cuando menos son cinco. Mirémoslas.
 
 
Primera. Resuelve el fondo al modificar la Constitución e ir al alma del apetito de cualquier inversionista —nacional e internacional—: prometerle utilidades y darle seguridad jurídica. Evidentemente esto no elimina los riesgos. Si los yacimientos no son fructíferos, las pérdidas habrán de ser asumidas proporcionalmente por el inversionista que firme los contratos de utilidad.
 
 
Segunda. Resuelve la forma al carecer de espectacularidad. De hecho neutraliza los argumentos insulsos que puedan jugar en contra. La referencia a Lázaro Cárdenas, y la nula mención a una posible salida a bolsa o a los mercados de capital internacionales evitan que se construya una narrativa fácil desde la izquierda más radical, aumentando las posibilidades de ganar legitimidad y ser aprobada.
 
 
Tercera. Moderniza a Pemex y le pone  a competir. Le otorga a la paraestatal un trato más digno como empresa y deja de exprimirla fiscalmente.
 
 
Esto ocurrirá con 'un pago de derechos más bajo que en la actualidad', mientras que el remanente 'será reinvertido en la empresa'.
 
 
Cuarta. Abre las actividades de exploración, petroquímica básica, transporte, almacenamiento, refinación, distribución y comercialización de petróleo y gas al capital privado, pero bajo el esquema de contratos y en muchos casos bajo el esquema de permisos que otorgue el Estado.
 
 
Quinta. Libera el gigantesco potencial de la energía eléctrica. Como señaló el propio presidente, un tercio de la energía eléctrica ya es generada por empresas privadas. Peña les quitará el grillete y le dará forma y cauce a esa generación ya existente.
 
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota