Opinión

Cinco razones para no esperar un recorte por parte de Banxico

03 septiembre 2013 5:10

 
 
Las recientes y decepcionantes cifras productivas a nivel local han vuelto a traer al frente la discusión respecto a sus implicaciones en materia de política monetaria. En este sentido, considero remoto que en la reunión de Banxico de este viernes se opte por recortar el nivel de la tasa de fondeo, aunque muy probablemente se adoptará un tono acomodaticio. La migración a este tono tampoco creo que implique forzosamente un recorte en las reuniones calendarizadas para octubre y diciembre.
 
 
Las razones por las que se ha comenzado a discutir sobre la posibilidad de un recorte en la tasa de fondeo, actualmente en 4.00%, se relacionan con tres puntos fundamentales. Primero, la brecha de producto muy probablemente se ha ubicado ya en terreno negativo. Segundo, la inflación ha continuado su cambio descendente y ya se ubica dentro del intervalo de variación de Banxico (2-4%). Tercero, el reciente debilitamiento del peso frente al dólar pudo haber llevado a las condiciones monetarias hacia un territorio menos acomodaticio.
 
 
No obstante, creo que hay al menos cinco razones por las cuales un recorte en la tasa de fondeo no es la consecuencia clara a la coyuntura económica y las previsiones para los siguientes meses. A continuación estas razones en orden de mayor a menor relevancia:
 
 
Primero, subsiste la incertidumbre respecto a la posibilidad de que la Fed anuncie un menor ritmo de compra de activos este mismo mes. Ya esta incertidumbre ha probado ser relevante en cuanto a su potencial para generar un nuevo episodio de volatilidad financiera exacerbada.
 
 
Segundo, también se encuentra presente la ausencia de detalles respecto a la reforma fiscal a presentarse también este mismo mes en el Congreso local. Sus detalles permitirán evaluar su potencial inflacionario, tanto en cuanto a su efecto directo como de segunda ronda, durante el año entrante.
 
 
Tercero, tanto las autoridades como analistas anticipamos un repunte (aunque moderado) en la actividad económica local durante esta segunda mitad del año y con mayor momentum durante el 2014. Esta expectativa implicaría que la brecha de producto se cerrará hacia finales de este año y que el siguiente pudiera ubicarse ligeramente en terreno positivo.
 
 
Cuarto, dado un horizonte de efectividad de las acciones de política monetaria de al menos 12 o 18 meses, las acciones de política monetaria que pudieran decidirse en el corto plazo no serían tan relevantes para el año entrante o el 2015. De hecho, si creemos que dentro de 12 o 18 meses tendremos una brecha de producto ligeramente positiva, una inflación dentro del intervalo de variabilidad de Banxico y un tipo de cambio entre 12 y 13 pesos por dólar, posiblemente una regla de política monetaria a la Taylor implicaría un alza en la tasa de fondeo (hacia territorio neutral) y no un recorte.
 
 
Quinto, las expectativas de inflación tanto para el corto como para el largo plazo continúan por arriba del objetivo permanente del banco central (3%) y la evidencia no es clara respecto a la posibilidad de que podamos ver a la inflación general fluctuando alrededor del objetivo en los meses siguientes. Así, podría asignar una probabilidad de 30% a observar un recorte en cualquiera de las tres reuniones de política monetaria restantes del año, mientras que la probabilidad mayoritaria continuaría del lado de una pausa.
 
 
Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex.