Opinión

Cierre de año

Se acabó el tercer trimestre y parece que no fue tan malo para la economía mexicana, pero sí trae nubarrones para la global. Acá, como ya comentábamos el lunes, hay algo de crecimiento, incluso en construcción, en donde las cosas han estado muy mal por tres años. Ya tendremos detalles para analizar en las próximas semanas.

Pero a nivel global, el tercer trimestre tuvo dos fenómenos interesantes, no independientes entre sí: mayor volatilidad y fortalecimiento del dólar. Para que tenga usted una idea de lo que ha pasado, entre el 2 de julio y el 29 de septiembre el dólar avanzó casi 20 por ciento frente a la plata, 16 por ciento frente al platino y 9.0 por ciento frente al oro. Si lo quiere ver al revés, esos metales tuvieron una caída en precio exactamente de ese tamaño. Algo similar ocurre con el petróleo, que bajó de valor 15 por ciento en el caso del Brent y 14 por ciento el WTI.

Comparando con otras monedas, la depreciación que sufrieron frente al dólar en el trimestre fue de 10 por ciento en el caso del real brasileño, 9.0 por ciento el peso chileno, 7.5 por ciento el euro y el yen, 7.0 por ciento el franco suizo, 5.5 por ciento la libra esterlina, 4.5 por ciento el dólar canadiense, y sólo 4.0 por ciento el peso mexicano. Sólo el dólar de Hong Kong, que no se mueve, tuvo un mayor aguante que nuestro peso. De hecho, usted posiblemente no se había dado cuenta de lo que ocurría con el dólar a nivel mundial sino en la última semana, o poco más, que fue cuando el peso inició su movimiento. Todo julio estuvimos por 13 pesos, luego nos movimos a 13.10 en agosto, y apenas hace unos días nos acercamos a 13.40 o poco más.

Dos preguntas evidentes frente a esto son su origen y su impacto. El origen, según piensa la mayoría, tiene que ver con el desempeño económico de Estados Unidos, que se ve mucho más sólido que el de Europa o Japón. También el alza en tasas de interés en Estados Unidos, que se supone será ya pronto, puede tener que ver. Yo creo que, además de eso, los problemas de China empiezan a ser más claros. Y la moneda de referencia, la del privilegio exorbitante, es el dólar. Todos para allá.

Impactos hay muchos: un dólar fuerte significa más importaciones de ese país, que nosotros podremos aprovechar. Sobre todo porque una moneda que no se depreció frente al dólar fue el renminbi chino. Puesto que el dólar es referencia para casi todo lo que se intercambia en el mundo, esto significa reducción de precios en lo general: ya veíamos el petróleo, pero hay más. Maíz y trigo han bajado ya 20 por ciento desde mayo, y algo similar ocurre con el sorgo. Al arroz no le ha ocurrido lo mismo. Los metales industriales no están bajando de precio, lo que fortalece la idea de que se espera mayor crecimiento. Como puede ver, los impactos son muchos y en direcciones diferentes, y la suma total depende de decisiones como las políticas monetarias de Estados Unidos, Europa y Japón, pero también de fenómenos mucho más complicados como los conflictos en Ucrania y Siria, las movilizaciones en Hong Kong, las tensiones en los mares de China, y el notorio ascenso de India bajo Narendra Modi. Por eso la volatilidad se incrementa, porque la incertidumbre crece.

Octubre suele ser un mes extraño, porque las bolsas de valores suelen caer igual que las hojas de los árboles en este inicio de otoño. Aunque le suene raro, así pasa. Así que prepárese para un cierre de año bastante espectacular en todo el mundo. Ya luego comentaremos nuestra aportación a ese espectáculo.

Twitter: @macariomx