Opinión

Cierran otro capítulo de Petróleo por Alimentos


 
 
Otro capítulo del caso Petróleo por Alimentos para Irak, uno de los peores escándalos de corrupción e inmoralidad que han sacudido a Naciones Unidas y la “comunidad internacional”, quedó cerrado el 8 de julio, después de que Total S.A., una de las seis hermanas que dominan el mercado petrolero —así como su ejecutivo en jefe, Christophe de Margerie—, resultaron exonerados en París de las acusaciones en su contra por el robo de fondos que en lugar de paliar el hambre del pueblo mesopotámico, sometido a un bloqueo criminal por los aliados, acabaron en las alforjas del régimen de Sadam Husein, altos funcionarios y empresas de todo el mundo.
 
 
Tras el fallo de la corte criminal, que también absolvió a otras 18 personas y entidades, incluyendo a Charles Pasqua, exministro del Interior francés y la firma de comercio petrolero Vitol, con sede en Suiza, Jean Veil, abogado de Total, subrayó la satisfacción de la compañía gala, pues “por ocho años nuestros clientes esperaron ansiosamente esta decisión. No hubo manejos de influencia, no hubo corrupción, no se desviaron los bienes de la empresa... lo que dijimos desde el principio”, insistió.
 
 
El tercer grupo enérgetico de Europa por capitalización de mercado, detalló Reuters, fue acusado de soborno, complicidad y manejo de influencias durante 1996-2003, años en que el programa estuvo en “vigencia”, lanzado por la administración Clinton para apretar las tuercas a Husein con sus constantes bombardeos, al tiempo que se le “permitía” la venta de crudo para cubrir las necesidades básicas del pueblo árabe. Sin embargo, al empezar el juicio en enero la fiscalía ni siquiera pudo identificar a los ejecutivos de Total que supieron o participaron en la manipulación; por entonces, De Margerie encabezaba las operaciones de la firma en Medio Oriente.
 
 
Linchado
 
 
Si Husein no hubiera sido linchado al concluir su “proceso” y pudiera hablar... en 2005 la investigación de Paul Volcker, extitular de la Reserva Federal de Estados Unidos, abrió la cloaca para revelar los jugosos pagos a sus simpatizantes en gobiernos y parlamentos de Occidente, pero también exhibió a empresas y sujetos sin ética —uno de los señalados fue Kojo Annan, hijo de Kofi Annan, entonces secretario general de la ONU— que no desaprovecharon la oportunidad de enriquecerse con su tajada de una suma que osciló entre 10,000 y 21,000 millones de dólares.
 
 
Con el programa empezó el declive de Irak y se pavimentó el camino de la invasión norteamericana en 2003. Hoy, la guerra sectaria se ha reavivado en el país, pretexto de un saqueo descomunal que también abarca su 'reconstrucción', en el orden de 60,000 millones de dólares, como sostiene el informe final en la materia que recibió la semana pasada el Capitolio.