Opinión

Ciento veinte días

10 febrero 2014 4:13 Última actualización 13 septiembre 2013 5:2

 
C.P. Alberto Núñez Esteva
 
Ciento veinte días, sí, ciento veinte días que cada vez son menos, para definir la ruta que seguirá el país en los próximos años. Ciento veinte días que terminan con este azaroso 2013 en donde el nuevo PRI ha tratado, sin éxito, de mostrar un nuevo rostro.
 
El ciudadano de a pie tiene dos prioridades muy claras: por una parte empleos y oportunidades, y por la otra seguridad para su persona y sus bienes. En la primera vamos mal, muy mal, y en la segunda los avances son insuficientes frente a la magnitud del problema.
 
 
Para generar empleos dignos requerimos un crecimiento económico sustentable de alrededor del 6% que reparta sus beneficios entre todos a través, particularmente, de generar el poco más de un millón de empleos anuales que demanda  nuestro desarrollo demográfico. Este es el primer gran reto, pero la desilusión es grande: se ofreció un crecimiento de la economía del 3.5% para el 2013, de por sí insuficiente, y ahora se ha reducido la oferta al 1.8% -y algunos indican que continuará a la baja- lo que es cercano a lo que los expertos consideran no como una desaceleración, sino hablan de una recesión económica. Lo importante es generar empleos dignos, pero mediante el crecimiento anunciado no se logra generar ni siquiera la mitad de los que requerimos.
 
 
Y otro ingrediente indispensable para alcanzar nuestras metas es la competitividad. Pero en esta área tampoco estamos bien: el Índice de Competitividad Global, México 2013 elaborado por el World Economic Forum (WEF) muestra un retraso lamentable en la mayor parte de los factores que afectan la competitividad, en relación con los alcanzados el año anterior. Según el WEF nuestra posición entre 148 economías globales de cinco de los factores claves es como sigue (señalo entre paréntesis la que ocupábamos en el 2012); eficiencia del mercado laboral 113 (102) instituciones 96 (92) educación superior y capacidades 85 (77) eficiencia del mercado de bienes 83 (79) y capacidades tecnológicas 74 (72). Por otra parte, destaca el tamaño de nuestro mercado en el concierto mundial, que ocupa el lugar 11 (12), o sea, que es uno de los más importantes del mundo.
 
 
México ocupa, en conjunto, el lugar 55 entre 148 economías, por debajo de Costa Rica, Panamá y Chile, que ocupan, respectivamente, los lugares 54, 40 y 34. Brasil presenta un notorio retroceso al pasar del lugar 48 al 56 en el último año.
 
 
¿Qué obstáculos señalan los empresarios para promover los negocios, según la misma fuente del WEF citada anteriormente? Tres, principalmente: corrupción, crimen y robo, y burocracia.  Seamos claros, el crimen y el robo se han alimentado y continúan alimentándose de la corrupción, que es el cáncer de la sociedad, pues ésta no sólo se presenta en el sector público, sino también en el privado y en la sociedad en general.  La burocracia, mientras más crece da lugar a más entorpecimiento en los trámites, mismos  que pueden acelerarse mediante las clásicas “mordidas” ¿Cuándo veremos a los peces gordos –presidentes municipales, gobernadores, ex secretarios de Estado, secretarios de Estado, y uno que otro ex Presidente- tras las rejas, como sucede en un buen número de países? El caso de Fujimori en Perú, es un buen ejemplo.
 
 
Bien por las reformas estructurales, indispensables para que el país pueda encontrar su rumbo.  La educativa ha vencido  los tropiezos que le ha puesto esa mafia que responde a las siglas de CNTE cuyo propósito no es sólo frenar esa reforma, sino la desestabilización del país. Ahora van tras las reformas energética y fiscal, esta última presentada recientemente. ¿Qué opinión tienen  esos que se proclaman maestros –que imparten la peor educación a nuestros niños y jóvenes- en asuntos que no son de su incumbencia? Desestabilizar, es obvio, desestabilizar al país con todo lo que eso implica ¿Y quiénes son sus aliados? Una izquierda radical –no la del PRD  que ha mostrado responsabilidad- cuya única alternativa es también la desestabilización, y en cuyo interior se refugian los movimientos que protegen sus intereses inconfesables, como es el caso del SME, de triste y lamentable historia. Pero también se vislumbra el “fuego amigo” de personajes que desde ahora están buscando su futuro político al terminar este régimen. Primero yo, después yo y, al final yo. ¿Y el país? Bien, gracias, cuando detente el poder me ocuparé de él.
 
 
Ciento veinte días que transcurren rápidamente. Sólo la alianza entre las fuerzas políticas y la sociedad, será capaz de impulsar al país para alcanzar un futuro promisorio. Cada uno de nosotros, los que verdaderamente queremos a este país y exigimos su progreso, debe ocupar la trinchera que le corresponde, trabajando juntos y apoyando la institucionalidad.
 
 
Ciento veinte días, un plazo muy corto, de los cuales ya han transcurrido catorce, en el cual nos jugamos el futuro del país.  Ni más, ni menos.
 
alberto.nunez33@gmail.com
 
Presidente de Sociedad en Movimiento.