Opinión

Chris Christie, la esperanza de los moderados


 
Instalado en la arena política de Estados Unidos desde hace un año, luego del paso arrasador de la “súper tormenta” Sandy en la costa noratlántica, Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey, ratificó con su reelección del martes que puede ser la esperanza de los republicanos moderados en los comicios presidenciales de 2016.
 
Hoy todavía continúan los trabajos de recuperación en el litoral, pero el recorrido que hizo Christie por la zona afectada, acompañado por un comprensivo Barack Obama que prometió ayuda federal a los damnificados ––hubo 360 mil viviendas y negocios afectados––, fue suficiente para que el Tea Party y la ultraderecha del “Gran Viejo Partido” (GOP) satanizaran a un mandatario estatal que ha sabido moverse con pragmatismo. Pero su triunfo sobre la poco conocida senadora estatal demócrata, Barbara Buono, por 60 puntos de diferencia, demuestra que su apuesta ha sido la correcta, sobre todo en una entidad de raigambre “azul” oficialista.
 
 
De 51 años, nacido en Newark y con el sello de una retórica dura y directa que ya exhibió como procurador federal para el distrito de Nueva Jersey en 2002-08, tras su designación por George W. Bush, el abogado Christie buscó construirse una base amplia, explica Time, y así logró el apoyo de 19 por ciento de los afroamericanos y de 31 por ciento de los hispanos, “tipos que normalmente no están en la columna republicana”, según sus palabras.
 
 
Opacado
 
 
Si bien su victoria fue opacada por el barrido de Bill de Blasio en el vecino Nueva York, Christie no vaciló en afirmar que su enfoque bipartidista debe ser una lección para los poderes nacionales y enfatizó que “un Estados Unidos desmoralizado, molesto por la disfunción de Washington, mira a Nueva Jersey”. También moderó sus perspectivas de pelear por la nominación del GOP a la Casa Blanca, asegurando que “no busque un segundo periodo para hacer cosas pequeñas, sino para terminar el trabajo”.
 
 
Por lo pronto, otros aspirantes a la candidatura, como Bobby Jindal, mandatario de Louisiana y titular de la Asociación de Gobernadores Republicanos, ya tomaron nota de su fuerza, que alentará a los moderados y tradicionalistas que empiezan a reaccionar ante el extremismo del Tea Party, derrotado el martes, por cierto, en la figura de Ken Cuccinelli, abanderado al Ejecutivo de Virginia. Como expuso Christie en una reunión del Comité Nacional del GOP: “Para que importen nuestras ideas, tenemos que ganar. Porque si no gobernamos, todo lo que hacemos es gritar a los vientos”.