Opinión

Choque de trenes entre EUA y Unión Europea en México por nombres de Quesos

 
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Los quesos artesanales mexicanos se encuentran entre los mejores del mundo. Ejemplo de ello es el queso de poro. (Cortesía)

De manera circunstancial, correspondió a México convertirse en escenario de la confrontación radical entre la postura de la Unión Europea de protección plena a las Indicaciones Geográficas, y la posición permisiva que Estados Unidos ha sostenido por varias décadas. En sí, la problemática se traduce en la resistencia que los productores de quesos, vinos y algunos otros alimentos de nuestro vecino del norte manifiestan en relación al respeto que los europeos exigen para usar en exclusiva los nombres geográficos de estos productos.

En términos económicos la prohibición legal derivaría en la inviabilidad de múltiples industrias que dependen de la posibilidad de comerciar quesos como el manchego, mozarela, brie, camembert, aciago o roquefort, si es que México acepta las demandas que la Unión Europea formula en el marco de la negociación del tratado comercial que en este momento negocian.

Lo que convierte esta controversia en particularmente compleja, es la coyuntura que nuestro país enfrenta de cara a las exigencias estadounidenses para renegociar el TLCAN, bajo ciertas condiciones que anticipan que las tensiones escalen al posible rompimiento del acuerdo. Al voltear nuestro país a coquetear con una opción tan amplia como la Unión Europea, no se anticipaba el surgimiento de este punto de quiebre. No es cosa menor; en la mesa está, para un lado o para el otro, la posible continuidad de relaciones viables con cualquiera de estos voluminosos socios comerciales.

Debe recordarse que la oposición de Estados Unidos a reconocer protección a esta forma de Propiedad intelectual de los productos “de origen” es añeja, y ha sido revitalizada por el incremento sensible del ataque europeo en todo el mundo para expandir el concepto de protección, de las Denominaciones de Origen, a las Indicaciones Geográficas, cuyos estándares son menos elevados y se basan esencialmente en la reputación del producto.

De hecho, negociaciones recientemente concluidas de la UE con Colombia y Canadá, arrojaron resultados muy positivos para los productores europeos, que habrían condicionado aranceles y cupos a cambio de la cobertura de sus Indicciones Geográficas. Estados Unidos, sin embargo, difícilmente cederá terreno en el caso de México, al que sigue mirando como un “aliado conveniente” y representativo para el resto de Latinoamérica.

Bajo esta premisa, el pasado 28 de junio, la organización llamada “Consorcio para los Nombres Comunes de Alimentos”, que es la cara amable de los productores estadounidenses de quesos y vinos interesados en cabildear la libertad de comercio de estos productos, lanzó un pronunciamiento fuerte y claro de advertencia respecto de la necesidad de mantener en este tema el TLCAN en las mismas condiciones que han venido imperando, por lo que hacer concesiones a la Unión Europea sería visto como un apartamiento de lo ya pactado en ese tratado, que será sujeto a revisión en breve.

Correo: mjalife@jcip.mx

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