Opinión

Chomsky y la verdad

Gamés se aburría como una marmota en el nirvana (la figura la inventó Lezama y la dio a conocer Cortázar). Una marmota en el nirvana debe padecer infinitos ataques de tedio. En ésas estaba Gamés cuando milagrosamente apareció ante sus ojos una entrevista de Noam Chomsky publicada en su periódico La Jornada en su 30 aniversario. Cuando Gilga lee las declaraciones de Chomsky, la bilirrubina directa e indirecta pierden el rango y los triglicéridos intentan fugarse y gritar que están fuera de control.

El padre de la maldita lingüística, el intelectual más citado en el planeta según David Brooks, corresponsal de La Jornada en Nueva York, es un feroz crítico del neoliberalismo. Dice Brooks: “La era digital no cambia en lo esencial la misión del periodismo comprometido e independiente, sobre todo en momentos en que se requiere de una ciudadanía consciente y comprometida para responder a los sistemas del poder que llevan al mundo al borde de un desastre apocalíptico”.

A Gil se le pusieron los pelos de punta al saber que estamos al borde de un ¡desastre apocalíptico! Morderse las uñas y los nudillos fue lo menos que pudo hacer Gamés repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio. Mr. Brooks, ¿no estarán usted y Chomsky exagerando la nota? Ahora mal, en caso de que caminemos al borde del abismo, no será sólo por causa de las fuerzas del mal que se concentran en el neoliberalismo. Putin está loco de atar; el Estado Islámico encabeza el fundamentalismo cuchillo en mano; los yihadistas utilizan armas químicas para acabar con los kurdos; los miembros de Hamas utilizan niños como escudos ante los criminales ataques de Israel. O sea, en todos estos casos, no es precisamente el imperio el culpable del campo de muertos. ¿O sí?

Lágrimas y risas

No nos enredemos y oigamos a Chomsky responder a esta pregunta: “¿Que lo hace reír hoy en día?”: “En la cultura judía en que crecí hay un concepto de ‘risa a través de lágrimas’. Lamentablemente el mundo ofrece muchas oportunidades para esta práctica. Pero hay muchos rayos de luz y amplias razones para esperar que un mundo mejor es posible”. Aigoeeei. Gil no va a meterse en camisa de once varas religiosas, pero caracho, no exageremos. Gamés sacó del cajón de una cómoda un pañuelo y limpió sus carcajadas de los ojos y después estalló en lágrimas, ¿o cómo era?

Gamés se ríe mucho cuando Chomsky busca la verdad. En entrevistas, en textos, en entretextos, en la lingüística, debajo de la cama, en el clóset, dentro del bote de la azúcar, en el refrigerador. Y al final a gritos: ¡verdaaaad, sal de ahí!

Chomsky al micrófono: “El papel de los medios progresistas es el mismo de siempre: intentar buscar la verdad en asuntos de importancia, romper el torrente de propaganda y engaño que está enraizando en los sistemas de poder y ofrecer los medios para que la gente pueda avanzar en las luchas por la libertad, la justicia y hasta sobreviviencia frente a las amenazas ominosas”. Gil tuvo unos temblores muy raros, quizá debidos a las amenazas ominosas.

La pura verdad

En un gesto casi olvidado, Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: ¿no se cansarán Chomsky y asociados de salvar cada día a la humanidad? Ni Batman y Superman han luchado tanto por la justicia y la libertad del planeta. No se lo tomen a mal a Gil, pero siempre se pueden hacer algunas cosas mientras sobreviene el Apocalipsis: leer un buen libro, ver una película, beber un Glenfiddich 18, faire l’amour, hablar con un amigo, en fin, así en francais. (ya quedamos en que todo evoluciona, en este caso del 15 al 18). En fon (en gamesiano).

Gamés sospecha que después de salvar al mundo y derrotar a Lex Luthor, el padre de la lingüística y Mr. Brooks hacen una pausa y caminan al restorán Balthazar de Nueva York, que no es precisamente un establecimiento modesto, piden una copa de Champán, foie gras de locura y una fuente de mariscos de órdago. Luego, a los postres y con un coñac a la main prosiguen su feroz crítica del neoliberalismo. La simulación y la fanfarronería no respetan edad ni nacionalidad. Oh, sí.

La máxima de Ibsen espetó dentro del ático de las frases célebres: “Un verdadero espíritu en rebeldía es el que busca la felicidad en esta vida”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX