Opinión

Chisme de vecindad

Qué te cuento. Como ya te habrás enterado, el señor que vive arriba, al que le dicen “tío Sam”, está enfermo desde hace tiempo. Afirman que sufre de obstrucción laboral y que tiene bloqueada la arteria Capitolium. Para acabarla de amolar, le detectaron el Síndrome de Déficit de Atención Presupuestal. (¡A su edad!)

Mentalmente parece confundido. No ha superado sus fobias ni se ha podido recuperar del estrés postraumático por lo que le pasó en 2001. (¡Fue horrible!). Tampoco logra salir de la depresión desde que sus hijos (uno en Japón y otro en Europa) decidieron hacer su propia vida y ya no se dejan manejar por él.

Al parecer ninguno de esos padecimientos es mortal por necesidad, pero dado que cumple 240 años en julio, no puede uno descuidarse.
El médico que lo ha estado atendiendo ---ese moreno--- nomás no ha podido sanarlo y por ello la familia decidió buscar otro facultativo. Para no fallarle le solicitaron candidatos a la Sociedad Demócrata de Cirujanos (la Sodeci) y al Colegio Republicano de Médicos (el Coreme). De la primera les mandaron a un par muy pesado.

La doctora Hilaria Clinton es conocidísima y tiene harta experiencia, pero quiere conservar el mismo tratamiento que ahora, sólo que recetando medicinas carísimas de una farmacéutica con la que, sospechan, tiene arreglos. Son los Laboratorios BigMoney, los mismos cuyas cápsulas intoxicaron al enfermo en 2007.

Los que la conocen bien piensan que la guía más la ambición que la noble profesión de curar. Cuentan que no contesta llamadas de emergencia a la media noche, que en varios casos ha dejado al enfermo peor de lo que lo encontró y que su esposo es muy metiche. Tiene un carácter de los mil demonios y es obcecada como ella sola. Dice la abuela que parece más fiscal de homicidios de la Inquisición que médico.

El doc Bernardo Sanders tiene fama de ejercer la medicina con verdadera vocación y de no aceptar más de 27 dólares por consulta. Parece íntegro y es de una sinceridad brutal para explicar el desarrollo de la enfermedad si no se hace algo pronto. Por ello les cae bien a los nietos. Sólo que él es más bien académico y propone intervenciones quirúrgicas radicales, cuya efectividad no ha sido probada…y cuyo resultado parece dudoso al ver cómo le tiemblan las manos. Dice la abuela que parece más activista de los sesenta que médico.
Del Coreme les han enviado a una docena de galenos y francamente dejan mucho que desear. Ya sólo consideran a tres.

El especialista Juan Kasich se ve una buena persona. Platicar con él es reconfortante. Sus consejos llenos de humanismo les brindan consuelo, pero como que no sabe mucho. Divaga todo el tiempo y no les ha podido dar ni siquiera un diagnóstico. Dice la abuela que parece más consejero o coach que médico.

El jovenazo doctor Teodoro Cruz es un tipo antipático que se la pasa criticando a sus colegas de la Sodeci. Un sabelotodo, bueno para convencer, que insiste en que sólo él puede curar al enfermo…con un té. (¿Puedes creerlo?). Además confunde la medicina con la religión. Dice la abuela que parece más merolico del Centro Histórico que médico.

Peor salió el doctor Donaldo Trump, un ricote vulgar y arrogante que se creé mucho, trae a las esposas como trofeo, le pone un letrerote dorado a su consultorio y, para apantallar incautos, da lecciones a aprendices de enfermería.

El tipo no parece confiable. A leguas se ve que es puro show y que le preocupa más su imagen que la vida del paciente. Dice muchas mentiras y está en contra de vacunar a los niños. (¡Te lo juro!).
Salió con la tontería de que el tío está enfermo porque nosotros, sus vecinos que le aguantamos todo, fuimos los que lo contagiamos. Así que, para dizque protegerlo, quiere clausurar la puerta del pasillo y que además nosotros le paguemos al albañil. (¡Hazme el favor!) Dice la abuela que parece más cómico de carpa fracasado que médico.
Para no caer en el desprestigio total, los del Coreme se van a reunir pronto para proponerle otro candidato a los parientes. Unos dicen que será un médico militar (¡Vete tú a saber!).

En fin, que la familia está muy molesta y decepcionada de la profesión médica. Y francamente tienen razón. Dice la abuela que mejor busquen a alguien de la Asociación de Médicos Independientes (Asmein).
Luego te sigo contando porque ya me tengo que ir. Pero está bueno el chisme. Como para una serie que se llame “Doctor América” o algo así.