Opinión

Chipre: rescate que tira las bolsas


 
 
La crisis de Europa podría estar entrando a una segunda fase con la salida que se dio al problema en Chipre.
 
Hasta ahora, prácticamente la totalidad de países que habían enfrentado crisis bancarias le pasaron la factura a los contribuyentes o a los ciudadanos en general.
 
Eso fue a través de alzas de impuestos o de recortes de gasto exigidos por la austeridad, para restaurar la salud de las finanzas públicas, que es lo que piden una y otra vez quienes financian los salvamentos, como el FMI o el Eurogrupo (bueno, en realidad Alemania).
 
La salida que se ha dado a la crisis de Chipre incorporó algo que no se había dado: un castigo a uno de los grandes bancos y también a los mayores ahorradores.

Lo más espectacular de las medidas acordadas fue el descuento de 30% para todos los ahorradores con más de 100,000 euros de depósitos.
 
Pero también se suman el 'corralito', que se había establecido por primera vez en Europa, y la liquidación del Laiki, el segundo banco de Chipre.
 
Por primera vez, son los grandes ahorradores, que hasta ahora habían sido intocables, los que van a cargar sobre su espalda la mayor parte de los costos del rescate.
 
Lo singular de este caso es que una parte importante de los depositantes afectados es rusa.
 
Los nuevos ricos de Rusia tomaron a Chipre como uno de sus paraísos fiscales y ahora van a pagar las consecuencias.
 
En lugar de alegrarse por el rescate que evitó la hecatombe en Chipre, resulta que las bolsas europeas ayer se pintaron de rojo, destacando la caída de 2.3% de la bolsa española.
 
Lo que hay atrás de ese hecho son las declaraciones del presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, quien señaló que en futuros casos, el modelo empleado en Chipre debería volver a utilizarse.
 
¿Qué cree que hicieron quienes tienen acciones de bancos europeos?
 
Pues vender pronto, lo que propició la caída de la mayor parte de los títulos bancarios en Europa.
 
Pero, quizás, lo que más ha empezado a preocupar es que se ha roto una línea que hasta hace poco se consideraba imposible de cruzar: hacer que paguen los depositantes y los propios banqueros.
 
Si tiene la edad suficiente, seguramente recordará que aquí mismo en México, tras la crisis bancaria de 1995, se defendió a capa y espada el esquema de rescate de los bancos a través del Fobaproa, señalando que no podían ponerse en riesgo los recursos de los depositantes.
 
Tras esa crisis, la historia cambió en el país y ahora sólo están asegurados los depósitos hasta 400,000 Udi, que hoy equivalen a un millón 973,200 pesos. Los montos más altos ya no tienen ningún seguro.
 
El tema que hoy da vueltas en los mercados internacionales, tras la solución chipriota del fin de semana, es que los depositantes empiezan a dejar de ser intocables y podrían ya no sentirse seguros con los recursos que colocan en los bancos.
 
En Europa, el acuerdo con Chipre es un triunfo para Angela Merkel, quien desde hace tiempo buscaba que las cuentas no las pagaran los contribuyentes alemanes, que representan el principal soporte de la Unión Europea.
 
Por lo pronto, el debate ya se reabrió y la desconfianza volvió a cundir en los mercados.
 
Cautelosos
 
El viernes sesionó el Consejo para la Estabilidad del Sistema Financiero (CESF). Ese organismo que nació después de la crisis, para que no nos vaya a agarrar descobijados una nueva turbulencia, sea nacional o internacional.
 
En la foto difundida aparecen sonrientes sus integrantes, empezando por el secretario de Hacienda y el gobernador del Banxico.
 
Lo bueno es que las caras sonrientes sólo fueron para la foto. El tono cauto de su comunicado muestra que están claros en que la amenaza de tormenta no se ha ido.
 
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx