Opinión

China y su creciente relevancia en la economía mundial

Del 26 al 28 de este mes, la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) organizó, por medio de su Red América Latina-China, el segundo seminario internacional de la red, con el título: América Latina y el Caribe: condiciones y retos en el siglo XXI. Este seminario congregó a especialistas de todo el orbe y fue un espacio propicio para debatir el horizonte de una creciente relación entre China y la región latinoamericana y caribeña. Esta nota da cuenta de algunas reflexiones vertidas en ese espacio de reflexión.

La economía China, desde que abrió su fronteras a la inversión extranjera en 1978, pero particularmente desde hace una década, atrajo la atención de las economías desarrolladas y las no desarrolladas. Sus tasas de crecimiento superiores a dos dígitos, hasta la crisis del 2008, y la relevancia que dicha economía fue ganando en el orbe mundial son motivo de mayores investigaciones. Si bien el modelo económico chino tiene adeptos y detractores, es innegable que dicha economía ahora juega un rol importante en la configuración política-económica del orbe.

Sólo recuerde que la semana pasada los reflectores fueron puestos, como uno de los principales temas de economía mundial, en las negociaciones realizadas entre Rusia y China para el abastecimiento de gas de la primera hacia la segunda. El papel que la demanda china juega en mercancías, como plomo, acero hierro, así como en algunos alimentos, tiene un papel sumamente importante en los precios mundiales de tales mercancías. Y para América Latina.

El papel que las exportaciones chinas juega en las importaciones de economías como la estadounidense, la japonesa, y de la Unión Europea son enormes. Para el 2013, China ya había desplazado a Estados Unidos como primer exportador del mundo.

Pero hay más. Para la década del 2000, China no sólo estaba exportando bienes de baja y mediana tecnología, sino bienes de alta tecnología, mismos que desde 2002 representan más del 28 por ciento de sus exportaciones totales.

Este crecimiento importante de la economía china en el comercio mundial ha implicado que países en desarrollo que proveían mercancías intermedias o finales, se vean desplazadas en el mercado mundial.

América Latina no ha sido la excepción ante dicha competencia. Por ejemplo, México compite con China por el mercado norteamericano. Los dos países operan proyectos económicos que tienen un marcado acento en la exportación de bienes manufacturados y en la captación de inversión extranjera. Esta circunstancia los coloca en una situación de franca competencia.

Dos años después de la incorporación de China a la OMC, es decir, en 2003, las importaciones chinas en Estados Unidos ya representaban más que la mexicana, y la tendencia más allá de mantenerse ha abierto las brechas.

La relevancia del papel de China en América Latina se puede observar de forma directa mediante el importante rol que la demanda china tiene sobre materias primas, las cuales importa desde América Latina. Las importaciones chinas desde América Latina generan importantes beneficios económicos para la región.

Pero también hay costos, y en algunos casos importantes. En sectores como los de mercancías intermedias y finales, los países latinoamericanos han perdido competitividad ante China, e incluso se han invertido los papeles. Los sectores de alta tecnología también han sido conquistados por el dragón.

Al igual que América Latina, China sigue importando bienes de capital, empero, está dando importantes saltos hacia producir no sólo bienes de alta tecnología sino maquinaria y equipo del mismo nivel tecnológico, procesos que desafortunadamente no han terminado en buen puerto en América Latina.

China es un actor inteligente, agresivo y estratégico. Ante la crisis del 2008 y la caída de la demanda mundial, China decidió, mediante política económica, promover el crecimiento de su mercado interno y aumentó su competitividad mediante dos vías: el tipo de cambio y los niveles salariales. América Latina le apostó a la vía salarial y ha tenido menos éxito.

Así, la pregunta derivada de esta reflexión es ¿con qué óptica debe América Latina mirar a la económica del dragón? La respuesta no es unidimensional, los aciertos en innovación tecnológica y diversificación que ha tenido la economía china en el mercado mundial pueden ser un referente, sobre todo para economías como la mexicana.

Si bien hay aciertos que la política económica china ha tenido, también hay grandes retos, principalmente en temas de bienestar e indicadores de uso sustentable de los recursos naturales. En China la competitividad se basa en bajos salarios y mucha contaminación.

El estudio del modelo económico chino y sus éxitos en el orbe no son temas que los investigadores y los hacedores de política económica en América Latina deban tomar con ligereza, ni el éxito y desaciertos del modelo chino son unidireccionales.

China es y seguirá siendo un factor clave del desarrollo económico de la región. Y para actuar inteligentemente hay que saber con quién estamos tratando.

*Secretario General de la UDUAL.


Correo: semerena@unam.mx