Opinión

China, 'nos come el mandado'

 
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China

En algo no podemos negar que Donald Trump está totalmente en lo cierto: China no sostiene una relación comercial equitativa. Para el caso de Estados Unidos, entre enero y agosto del presente año se presentaba un déficit comercial con la nación asiática equivalente a 225 mil 209 millones de dólares (mdd). En 2015 el déficit fue de 367 mil 172 mdd.

China llegó a servir los canapés durante la fiesta del NAFTA y acabó sacando a México por la puerta de servicio. Con nuestro país la relación no es menos injusta o, para no caer en dramatismo, digamos que no es menos inequitativa.

México, décimo sexto lugar en el ranking exportador global, presentó entre 1994 y 2013 un déficit comercial de 457 mil 492 mdd. La relación entre importaciones y exportaciones es de 12 a uno.

Y ahora Proméxico intenta hacer el milagro de recomponer un tanto el tema de equidad en las relaciones comerciales bilaterales (las de México y China, por supuesto).

En la segunda economía del mundo ProMéxico tiene dispuestas cuatro oficinas y ha propiciado que sus representantes tengan una amplia experiencia de negociaciones con un gobierno, el Chino, que sabe de negociar.

Por ejemplo, hasta hace relativamente poco tiempo estuvo Jorge Antonio Barbosa, quien vivió poco más de ochos años en China. Comió de todo e incluso aprendió a hablar en mandarín.

El joven funcionario destaca que se ha conseguido dar un giro relevante en la relación comercial conjunta pues luego de convertir a China en el tercer destino de las exportaciones mexicanas (luego de Estados Unidos y la Zona Euro), una tercera parte de lo que comerciamos con China tiene que ver con autopartes y otra tercera parte con aparatos eléctricos y electrónicos.

China nos manda 69 mil 957 mdd y nosotros a ellos cuatro mil 885 mdd (datos al cierre del 2015). Tendríamos que compartir con Trump una queja: a los Chinos la equidad comercial les vale un carajo.

En paralelo, con la idea de equilibrar la balanza, se han hecho esfuerzos por abrir nuevas puertas para los productos mexicanos, particularmente en el terreno de las frutas, verduras y productos cárnicos. Tan sólo en 2015 se consiguieron abrir cinco puertas de acceso más gracias a igual número de protocolos sanitarios en los que China no es precisamente relajada.

Los frutos rojos como las berrys, arándanos, fresas, frambuesas y moras azules tienen ahora caminos debidamente pavimentados para su llegada a China. Lácteos, carne de res y de puerco, igualmente.

Incluso se ha realizado un esfuerzo para que el tequila blanco y el reposado puedan ingresar libremente. Para productos del mar hay 30 puertas de acceso.

Hay muchas puertas que no han sido debidamente aprovechadas por los empresarios mexicanos. En la mayor parte de los casos porque no se conocen las oportunidades y en otra porque para ingresar a China hay que cumplir esos, en ocasiones, caprichosos protocolos. Por ejemplo: carne de puerco que quiera venderse a China no tendrá que haber probado o haber sido alimentado o inyectado con hormona que facilite o propicie su rápida engorda.

Esto exige prácticamente un cuidado especial para un animal que tenga como destino China. Ya llegó por cierto la primera carne libre de hormona o componentes químicos a suelo de aquella nación asiática.

En paralelo hay un grupo llamado de alto nivel empresarial que conforman 28 empresas, catorce de cada nación, para analizar áreas de oportunidad comercial entre China y México. Los empresarios, que se reúnen una vez al año desde hace cuatro años, analizan oportunidades de comercio bilateral y lanzan recomendaciones al alto nivel gubernamental para que consideren los cambios que las áreas de oportunidad marcan.

Así por ejemplo, fue posible que llegara a México el ICBC, el International Commercial Bank of China que es uno de los dos bancos más importantes en China y que tiene la misión de fondear de necesario las operaciones de producción o comercio que surjan entre los empresarios de ambos países.

También el Banco de China hará su aparición en nuestro territorio.

Tarea compleja y realmente difícil la tienen los pupilos de Francisco González al frente del organismo. Eso de equilibrar la relación comercial con China es realmente complejo el tan sólo pensarlo.

Si lo lograran, serían contratados por Donaldo Trump cuando llegue a la presidencia. Si es que algún día lo logra.

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