Opinión

China en la encrucijada

León Opalín

La economía de China registró un avance de 7.7 por ciento en el 2013, similar al del 2012; el adelanto fue menor al 9.6 por ciento promedio del periodo 2009-2011. La desaceleración en el ritmo de crecimiento no solo derivó del impacto que resintió el lento desempeño de la economía global, estimado en 2.9 por ciento, también influyó de manera significativa la existencia de “cuellos de botella” en su planta productiva y de un entorno político y social complejo vinculado a problemas estructurales y al dinámico aumento del PIB en las últimas dos décadas.

El modelo de crecimiento de China, fundamentado en el empleo de la mano de obra de manera intensiva, en las exportaciones y en la Inversión Extranjera Directa, principalmente, ha llegado a su límite. De aquí que China enfrenta el reto de instrumentar nuevas reformas para alcanzar la estructura productiva del mundo globalizado, que se mueva bajo las pautas de las naciones desarrolladas, y así, evitar crecientes dificultades sociales y políticas que pueden ser un elemento generador de inestabilidad.

En este contexto, en el tercer pleno del 18 Comité Central del Partido Comunista Chino realizado en noviembre pasado, se anunció un plan de 60 puntos para cumplirse en una década; en el pleno se consideró vital la actividad económica a través del consumo y los servicios, y en menor medida la exportación y la inversión.

Una reforma clave a implementar se refiere a la liberalización del sistema financiero; se trata de permitir que el capital privado, a través de bancos pequeños y medianos, pueda participar en el sistema y competir con los bancos comerciales del Estado, que presentan un elevado endeudamiento por la expansión del crédito debido al financiamiento del crecimiento económico y que presenta un riesgo de caer en situaciones de incumplimiento de pago, hecho que enciende focos de alerta no sólo para la banca de China, sino para el sistema financiero global. En este ámbito, la reforma financiera tiene como objetivo final “lograr la convertibilidad libre de las cuentas de capital, con la propiedad estatal de las acciones en instituciones financieras modificada hacia modelos de propiedad compartida equivalentes a los internacionales”. Asimismo, se creará un seguro para proteger a los inversionistas en situaciones de quiebra y facilitar el proceso para que la moneda de China se transforme en una divisa de pago internacional.

No obstante, que el gobierno chino no dará énfasis a la inversión extranjera para su avance, abrirá la economía a los inversionistas foráneos mediante esquemas de propiedad mixta, en sectores en donde no sólo aportarán recursos, sino tecnología, entre otros, el de la petroquímica, telecomunicaciones, aviación, carbón, navieras, e incluso, en el militar.

Asimismo, el plan de una década pretende profundizar la economía de mercado mediante estructuras flexibles que permitan mayor competencia entre los participantes en el mismo. De aquí que se planteé la desregulación de precios de la gasolina, el gas, la electricidad, el agua y el transporte. Al mismo tiempo los campesinos podrán vender sus tierras y el sistema de registro de las viviendas “será desmantelado, lo que termina con la prohibición a la población rural de vivir en las ciudades, que concentran 51 por ciento del total de habitantes del país”.

Por otra parte, el gobierno “suavizará” por primera vez la política de “un solo hijo” aplicada desde 1979, para que las parejas puedan tener dos hijos, con lo cual se busca solucionar, quizá solo de manera parcial, el grave desequilibrio demográfico que experimenta al estrecharse la base de la pirámide de la población joven e incrementarse la adulta, con notables repercusiones en materia del financiamiento del retiro de pensiones, dado que los adultos mayores, alrededor de 200 millones en el presente, sumarán 300 millones en 2025; el gobierno incrementará la edad del retiro laboral de 55 años a 60 años en el caso de las mujeres y de 60 años a 65 años en el de los hombres. Cabe destacar que la limitación de un hijo para las parejas ha provocado que entre 2002 y 2012 el número de estudiantes inscritos en escuelas primarias declinara 20 por ciento; tan sólo en 2012 más de 13 mil 600 primarias cerraron sus puertas por falta de alumnos.

Las soluciones al problema demográfico se consideran limitadas y con graves riesgos económicos. El retiro laboral más tarde provocará incremento en el desempleo, y por otra parte, se incrementará el costo de educación de los niños al permitirse tener dos hijos a las parejas. Por lo demás, las reformas lideradas por el presidente de China podrán ser interpretadas por la burocracia del partido como un mecanismo para reducir el poder de este último, ello significa que en la práctica se precisa reforzar el poder presidencial, removiendo a la burocracia del partido; lo cual no será una tarea fácil, porque se podría originar una situación caótica como la que se manifestó en la exUnión Soviética al final de los ochentas.