Opinión

Chavos mexicanos crean Pymes dentro de un camión


 
Un total de 50 chavos mexicanos generaron empresas encerrados en un camión que a 100 kilómetros por hora recorría la distancia entre la ciudad de México y Austin, Texas.
 
El destino final: Festival de South by Southwest Interactive, donde cumplen compromisos de reunión quienes gustan de las nuevas tecnologías, la buena música innovadora y las películas alternativas.
 
Ahí también se dan cita quienes están interesados en conocer nuevos negocios radicados en la Internet, con la idea de invertir en ellos.
 
Esos negocios que nacieron dentro de un autobús.
 
Hasta Texas llegaron mexicanos, invitados por ocasión primera en este concurso estadounidense, para colocarse entre los finalistas del evento.
 
Un jurado dominado por estadounidenses le abrió la puerta del triunfo a un proyecto vinculado con la necesidad de que veteranos de guerra puedan encontrar trabajo en la economía de su país.
 
6 camiones, centenar y medio de participantes, más de 30 empresas nuevas y novedosas, y entre ellas un proyecto mexicano consiguió pasar a la final. Otros más del 'representativo nacional' se quedaron cerca.
 
Una vivencia que comenzó en 2010 en calidad de experimento y en 2011 como una competencia que en 2013 cumplió durante marzo su tercera experiencia y en la que los mexicanos hicieron muy buen papel. Sobre todo si consideramos que fue la primera ocasión en que los jóvenes de México fueron invitados.
 
Y le explico de qué trata.
 
6 camiones, con promedio de 40-50 jóvenes en su interior, viajan desde determinados puntos hasta la sede del festival. Viajan 3 días y lo hacen desde Nueva York, desde Chicago, Tampa, San Francisco, Cleveland y por ocasión primera desde la ciudad de México.
 
Ninguno de los viajeros se conocen entre sí. Tienen todos al menos una idea de negocio que exponen pocas horas antes de partir ante quienes serán sus coparticipantes en la aventura.
 
Fuera de ahí no hay alguna afinidad específica que marque su presencia. Hablan el mismo idioma, son de carreras distintas, de escuelas distintas, de culturas o costumbres distintas y en el camión tienen la responsabilidad de hacer nacer una empresa desde cero.
 
Una cosa sí es cierta: en cada camión deben de estar equilibrados 3 especialidades de los jóvenes. O son hipsters (diseñadores) o son hackers (programadores) o son hustlers (jóvenes emprendedores, de acción)
 
Dentro de un camión, con conexión a la Internet y con paradas programadas, estos chavos le dan forma a una idea de negocio. Deben llegar al destino final y a la presentación de su empresa con prácticamente todo hecho: el plan de negocios, mercadotecnia, con soporte de datos o cifras del mercado, con el sitio de Internet en su lugar y sus funcionalidades en ejercicio.
 
Pueden poner a trabajar a familiares y amigos, y de hecho personas que ni siquiera conocen pueden establecer ligas y sugerir contenidos en los proyectos.
 
Lo único que no hacen en estos 3 días es dar de alta la empresa ante las autoridades de su gobierno ni registro de marca o el registro fiscal. Fuera de eso, todo lo demás está correctamente colocado.
 
Las personas a las que van a presentar su proyecto, jurado e inversionistas, pueden decidir a quién conceden las primeras calificaciones o bien las negociaciones para convertirles en socios de la empresa.
 
Ciento cincuenta y 2 estudiantes, 6 ciudades, al menos 30 proyectos de empresa que tengan el ciberespacio y el software como su punto operativo.
 
En diciembre de 2011 la experiencia ya se corrió en Europa y los primeros patrocinadores del evento, de este concurso emprendedor, han comenzado a surgir. Estimaciones estadounidenses afirman que el viaje tiene un costo (salario del chofer, combustible, renta de la unidad y casetas) de 20,000 dólares. Los chavos en Estados Unidos cubren 200 dólares por viaje y corren con sus gastos de alimentación. Casi no duermen y el hábito del baño, de bañarse, se restringe al máximo.
 
México fue muy insistente en ser invitado al concurso y mucho tuvo que ver el Tec de Monterrey para conseguir un boleto a esta experiencia emprendedora.
 
Manuel Morlato, organizador en México del Start up Bus Mexico, afirma que la experiencia es una síntesis de lo que los emprendedores tienen que enfrentar en la vida real para hacer nacer empresas y ejercer sus sueños emprendedores.
 
Parte de los chavos que hicieron su exitoso debut en esta experiencia emprendedora fueron Andrés Cano, Alejandro Rodríguez y Alejandro Figueras, además de los estudiantes Ignacio Tovar y Éric Aguilar. Ninguno es amigo o era amigo de otro antes de la experiencia iniciada el 3 de marzo de 2013.
 
Andrés Cano, hijo de un emprendedor obsesivo creador de la primera plataforma de aceleración de empresas radicada en la Internet (Axeleratum), excolaborador de lo que en otro momento fue un emporio acelerador de empresas (Visionaria y Fundación InnovaPyme), un hombre cabal, honesto y con una visión muy destacada, estuvo en esa experiencia poco después de que estuviera en la tesitura de dejar la carrera de creación y desarrollo de empresas.
 
Gracias a un titular de materia en el Tec, quien le pidió una última experiencia en la carrera que fue definitoria para reconocer su vocación al conseguir un sitio dentro de los seis finalistas del evento.
 
Hijo de tigre, pintito, dice el dicho mexicano.
 
Universo Pyme envía felicitación a los participantes del camión emprendedor, al coordinador de esos esfuerzos, y sugiere a la autoridad que se replique en el país la experiencia, porque en México, si bien es cierto que 50 se subieron al Start up Bus, más de 250 se quedaron con las ganas de participar, lo que habla del enorme potencial que tiene nuestro país en materia emprendedora.
 
Sería ideal que las grandes empresas mexicanas comprometan su acción para apoyar los entusiasmos emprendedores de jóvenes mexicanos que ya demuestran claramente su capacidad al concluir en el grupo finalista de esa tercera edición del Start up Bus.
 
direccion@universopyme.com.mx