Opinión

CCChapultepec: qué es lo que se va a consultar

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Corredor Chapultepec

Cuando se iba a hacer la llamada autopista urbana poniente, la supervía, vino de Estados Unidos un experto en ese tipo de infraestructura, de nombre Belisario Hernández. Vio los papeles que sobre esa obra eran públicos, y concluyó que una de dos: o al entonces jefe de Gobierno Marcelo Ebrard lo habían engañado quienes le presentaron el proyecto, o ese funcionario era cómplice de un acuerdo que no tenía más propósito que generar costo y más costo para la ciudad.

El experto participó en una mesa de debate en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y dio varias entrevistas, entre ellas una en septiembre de 2010 a WRadio, en el espacio que entonces yo conducía.

Y como es sabido, a pesar de la oposición de vecinos y de activistas, preocupados sobre todo por las afectaciones a reservas ecológicas de la ciudad, la obra se llevó a cabo.

Sergio Aguayo y Alberto Serdán han dado cuenta, de manera conjunta y separada, de diversos aspectos problemáticos de esa carretera urbana de peaje, irregularidades que incluso merecieron recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del DF. No hace falta recordar que una de las empresas involucradas en esa vía es OHL, con todo lo que hemos escuchado y leído últimamente sobre su, por decirlo suave, peculiar proceder. Para más sobre el tema, leer a Serdán (http://bit.ly/1DLCQEt).

La moraleja del tema es que está ocurriendo lo que expertos y activistas denunciaron. Aunque habrá quien agradezca que hoy exista esa vía, el problema es que los números de la autopista no cuadran, y que entonces el caldo (tener una vía rápida) saldrá más caro que las albóndigas (como los aforos no se cumplen, o las tarifas o la concesión aumenta, incluso ambas).

Algo parecido se puede decir del llamado Centro Cultural (en realidad comercial) Chapultepec.

Se ve como un triunfo que en las últimas horas, y luego de semanas de forcejeo, se haya logrado lo elemental: que sea una entidad diferente al gobierno la que realice la consulta sobre ese polémico proyecto. El GDF ha anunciado que será el Instituto Electoral del Distrito Federal el que realice la consulta sobre el CCCHapultepec.

Muy bien. Qué bueno que ya llegamos a este punto. Sin embargo, ¿estamos seguros de que lo único que falta para este proyecto es una consulta ciudadana digna de ese nombre?

No pongan esa cara, no es que uno sea “contreras”, es que el proyecto de un segundo piso, que podría recibir el respaldo en la consulta, sigue provocando dudas más allá de la grosera forma en que se trató de madrugar a la ciudadanía dándolo como un asunto que “iba porque iba”.

¿Se pueden edificar una estructura elevada encima de ese suelo, ubicado en una de las zonas más afectadas por el temblor de 1985? ¿Se puede montar eso encima de la estructura de la Línea 1 del Metro? ¿Por qué no ha sido presentado el proyecto ejecutivo de la obra? ¿No que mucha voluntad de transparencia? ¿Será que no existe el proyecto ejecutivo de la obra? ¿No sería mejor antes de poner a votación una estructura elevada saber si pasará los requisitos del forzoso estudio de impacto ambiental?

Qué bueno que el GDF aceptó que la consulta la haga el IEDF. Dejemos incluso de lado las suspicacias sobre la independencia de ese órgano. Pero, ¿de verdad es buena idea votar sobre una obra de la que no tenemos todos los planos a la mano?

Otra vez no vaya a salir más caro el caldo…

Twitter: @SalCamarena

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