Opinión

Cervantes y Shakespeare
no fallecieron el mismo día

Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare, los más grandes escritores de las lenguas española e inglesa, murieron el 23 de abril de 1616, pero no el mismo día.

¿Es esto posible? Sí, porque en el siglo XVII el 23 de abril de España no coincidía con el 23 de abril de Inglaterra.

Ojalá cuaje la explicación: en 1582 el papa Gregorio XIII promulgó la bula Inter Gravissimas. Por ella, la gente se durmió el 4 de octubre y despertó el 15 de ese mes. Entre otros propósitos, se buscaba abatir un desfase producido desde el primer Concilio de Nicea, celebrado en el año 325.

Este desfase, que en mil 257 años (del 325 al 1582) había producido un desajuste de 10 días, debía subsanarse con un salto en el calendario, como lo decretó Gregorio XIII.

Resulta que el soporte astronómico de la Reforma de Julio César, realizada en el año 46 antes de Cristo, reconocía un año de 365 días y seis horas. Sumadas las seis horas sobrantes de cada año, cada cuatro había (hay) un año bisiesto.

Sumar cuatro veces seis parece una cuenta perfecta para incorporar un día completo cada cuatro años y quedar a mano.

Pero el sobrante no era tan exacto. En realidad la vuelta de la Tierra alrededor del sol no tiene una duración de 365 días y seis horas, sino de 365 días, cinco horas, 48 minutos y 46 segundos, es decir, que cada año se contabilizan en exceso 11 minutos y 14 segundos.

Estos minutos y segundos, que no se habían tomado en cuenta, habían llegado a sumar 10 días de desajuste, cuando en 1582 sobrevino la Reforma Gregoriana.

El papa de entonces no se conformó con saldar el error sino que se propuso impedir que se repitiera. Así, además del ajuste de diez días, la Reforma Gregoriana decretó que (contrario a lo que establecía la Reforma Juliana, esto es, que todos los siglos tuvieran 25 años bisiestos) el último año de cada siglo no fuera bisiesto, con excepción de los siglos cuyo número fuera divisible entre 400.

Así, por ejemplo, 1600 sí concluiría con año bisiesto; 1700, no; 1800, no; 1900, no, y 2000 sí, y así sucesivamente.

De esta manera, el ajuste necesario se realizaría cada siglo y sería de un día para no tener que hacer ajustes más bruscos en periodos más largos.

De todos modos, entre sumas y restas, sigue habiendo un desajuste de 26 segundos cada año. Por esta razón, alrededor del año 5000 habrá que dejar ir un día, lo que por supuesto será asunto de una generación muy lejana, si es que la Humanidad logra llegar a tal futuro.

El caso es que en la anglicana Inglaterra la reforma del papa no fue aceptada sino hasta 1752, por lo que cuando fallecieron los máximos exponentes de las literaturas española e inglesa los calendarios marcaban el 23 de abril, pero el calendario de Inglaterra iba diez días rezagado respecto del español. De haber imperado el mismo calendario en ambos territorios, la fecha del fallecimiento de Shakespeare sería el 3 de mayo.

(Por cierto, ello no ha impedido que la Unesco haya decidido, felizmente, nombrar al emblemático 23 de abril de cada año Día Internacional del Libro.)