Opinión

Centavos

    
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ME 10 centavos (Especial)

Para cerrar las cuentas para el Presupuesto de 2018, la Cámara de Diputados modifica un par de estimaciones de Hacienda: por un lado, supone que el tipo de cambio promedio estará en 18.40 pesos por dólar (en lugar de 18.10) y por otro que el barril de petróleo mexicano se venderá en 48.50 dólares (en lugar de los 46 originales). Con esos dos detallitos, aparecen 46 mil millones de pesos que alcanzan para la reconstrucción, que según la última estimación podría ser de 48 mil millones de pesos. Seguramente será mucho más, pero al menos ya tenemos esa parte.

Estos cambios no deben preocuparnos mucho. El barril de petróleo se ha cubierto para el próximo año en 46 dólares, de forma que no estará por debajo de ese precio aunque así lo dictamine el mercado. Sí es posible que esté por encima, sobre todo porque hay varios temas geoestratégicos que parecen apuntar a un mayor precio del crudo para al menos la primera mitad del próximo año. El precio del dólar, por otra parte, puede moverse en cualquier dirección, y no por poco. Si el señor Trump decide salirse del TLCAN, por poner un caso grave, fácilmente podemos regresar a los 22 pesos por dólar que tuvimos después de su discurso inaugural. Si, en cambio, finalmente la investigación en su contra procede, y se propone su remoción (desafuero), creo que con la misma facilidad nos podemos mover al rango de 16.50-17 pesos por dólar. Fuera de esos dos casos extremos, cualquier punto entre 17.50 y 18.50 me parece igualmente probable.

Por cierto, al mover la estimación del tipo de cambio, los ingresos del gobierno federal crecen porque los derechos que cobra a Pemex (y ahora a otras petroleras), se incrementan en pesos. Sin embargo, al mismo tiempo crecen los costos de importación de petrolíferos (gasolina y diésel, especialmente), pero esos los compra Pemex, y no el gobierno federal, de forma que lo que se complica es la cuenta interna de Pemex. Espero que en un par de años ese tipo de espejismos contables dejen de existir.

En cualquier caso, lo que estamos viendo es un ajuste centavero. Nos faltan 50 mil millones de pesos, los aparecemos cambiando un par de estimaciones, y si no sale, pues se cubrirán con deuda, o ajustes en otros programas, o lo que sea. Eso no es política pública, pero se entiende que en este momento no se pueda hacer más.

Lo que tenemos que entender, lo más pronto posible, es que México tiene una recaudación paupérrima, y eso ha impedido que el gobierno haga el trabajo que debe hacer. Todos tenemos grandes quejas en el tema de seguridad pública, pero es que México gasta en seguridad, justicia y defensa apenas un poco más de 1.0 por ciento del PIB. Colombia gasta 6.0 por ciento, Estados Unidos casi 5.0 por ciento. Si invertimos tan poco en nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad, y en la procuración, impartición y administración de justicia, no veo cómo podemos esperar grandes resultados. Muchos me dicen que el dinero no lo es todo, pero sin dinero tampoco puede hacerse nada.

Aunque México es la economía número 11 del mundo (en dólares comparables), nuestra recaudación nos coloca en el lugar 130. Aunque los funcionarios y políticos fuesen honrados, no alcanzaría el dinero para que el gobierno funcionara bien. Vamos a tener que resolver eso pronto. De ser posible, antes de que entre el nuevo gobierno.

Y para ir empezando, permítame reiterar mi propuesta de hace unos días: cero presupuesto a publicidad en el gobierno federal, empresas, organismos autónomos y gobiernos estatales. Cero. Si educación, salud o protección civil requieren espacios, que usen los tiempos oficiales. Cero presupuesto a publicidad.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey

Twitter: @macariomx

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