Opinión

Ceguera, sin estrategia
y sin rumbo

 
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Bloqueos en Jalisco y Colima

En mayo, de manera triunfalista, el presidente Enrique Peña Nieto declaró que hubo una mejora de seguridad en el país, usando como ejemplo el estado de Michoacán, ya que había incrementado la inversión extranjera.

Unas semanas antes, el 1 de mayo, fue atacado un helicóptero de la Fuerza Aérea, apenas iniciando el “Operativo Jalisco”. Los atacantes, miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), derribaron el helicóptero usando un lanzagranadas dejando como saldo siete muertos y 19 heridos. Además hubo 29 narcobloqueos paralizando una buena parte de Jalisco y algunos estados vecinos.

Uno entendería que antes de las elecciones intermedias el gobierno federal mantenía un tono de optimismo por razones electorales, pero conservar el mismo tono y continuar comportándose públicamente como que la estrategia está funcionando, es un gran error.

Ahora sí, la realidad de la violencia y la ingobernabilidad del país los alcanzó.

A pesar de que México fue colocado en el lugar 144 de 162 países en el Índice Global de Paz, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, declaró que México tuvo un avance significativo de seguridad el 18 de junio. El secretario declaró que hubo disminución en el número de muertes y “tranquilidad” en estados como Nuevo León, Chihuahua, Baja California, Coahuila, Durango, Veracruz, San Luis Potosí, Michoacán y Zacatecas. Asimismo, afirmó que se ha registrado un “descenso de más de 40 por ciento en secuestro y más de 60 por ciento en extorsión”. Respecto al narco, declaró que han acabado con “los líderes, con los segundos, los terceros y muchos de sus integrantes”. Ahí.

Y la única propuesta que está sobre la mesa para enfrentar la violencia y la inseguridad fueron los famosos diez puntos que presentó el presidente Peña en octubre del año pasado, como reacción a las críticas por el mal manejo de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. La propuesta presidencial simplemente fue ignorada, aun por legisladores de su partido.

Al iniciar la administración con bombos y platillos se anunció que el énfasis de los esfuerzos sería en los programas de prevención, y se instaló la Comisión Intersecretarial para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia. Nadie habla sobre estos programas y claramente se aprecia que la estrategia al inicio de este gobierno tenía como objetivo único alejarse lo más posible de cualquier identificación con la estrategia del expresidente Felipe Calderón.

El nombramiento del comisionado para Michoacán fue otro momento importante en la búsqueda de alguna estrategia viable para enfrentar organizaciones que ejercen control territorial en regiones del país, en este caso Michoacán. Pero ante los cuestionamientos de los verdaderos resultados y el hecho de que no se volvió a usar la figura del “comisionado” en otro estado, es una clara señal de que esta estrategia tampoco es viable ni política ni operativamente.

Entonces qué hará el gobierno ante la realidad de que a pesar de las advertencias y la preocupación de Presidencia por Jalisco, ahora surge el dato de que 108 funcionarios han sido asesinados en aquella entidad en lo que va de la administración de Aristóteles Sandoval.

Organizaciones criminales están envalentonados y no temen atacar un convoy o un helicóptero del gobierno federal. Además del ataque del 1 de mayo, hubo otros intentos para derribar naves. El 14 de junio en Tamazula, Durango, marinos sobrevolaban la zona cuando fueron atacados desde tierra por personas que iban a bordo de al menos dos camionetas. Y este domingo 5 de julio un grupo armado atacó un helicóptero de la Marina que realizaba un patrullaje aéreo a unos kilómetros de Nuevo Laredo, Tamaulipas; en este ataque los agresores sólo lograron acertar varias balas en la aeronave. En los dos últimos casos no pudieron derribar a los helicópteros y los marinos repelieron el ataque.

Más allá de la lectura y la interpretación de los resultados electorales, no sólo ha sido un fracaso la estrategia en contra del crimen organizado, el hecho es que en este momento simple y llanamente no hay una estrategia.

El problema es el hoy. ¿Cuál es la estrategia del gobierno para enfrentar y mitigar el efecto que están teniendo los violentos en este momento? ¿Cómo crear incentivos para que estos grupos no perciban este silencio del gobierno como una señal de debilidad, de desinterés, de desorganización, o de simple negligencia?

Twitter: @Amsalazar

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