Opinión

Causa política de la crisis económica

En 2014 el PIB creció alrededor del 2%, la mitad del de 2012 (4%), último año del sexenio anterior. La inflación, el gasto público, la deuda pública, los impuestos y el déficit crecieron más en 2014 que en 2012.

Es erróneo adjudicarle todos esos desequilibrios crecientes a la baja de los precios del petróleo, factor que de ser bien manejado podría beneficiar a México. El petróleo significa el 11% de las exportaciones, el resto son de productos no petroleros, que en su mayoría se exportan a EUA, donde la baja de los energéticos para los consumidores, entre ellos la gasolina, les deja millones de dólares de excedentes en sus ingresos para consumir en otros bienes. Ese mayor gasto disponible de los consumidores americanos beneficia a México, por su vecindad y el tratado de libre comercio.

El principal problema de México no es la baja del petróleo y de ingresos petroleros al gobierno, que podía enfrentarse con menor gasto, sino adoptar una política económica de más impuestos, déficit y deuda con la excusa de utilizar el mayor gasto público para impulsar el crecimiento. Pero atrás del falaz impulso al crecimiento vía gasto público, hay una verdadera causa política: llegar con las arcas llenas a un año electoral.

En las estrategias del PRI hay tres requisitos para ganar elecciones en el 2015: dinero, dinero y dinero. Necesitan recursos para ganar votos vía programas sociales y gasto de los gobiernos estatales priistas, que son la mayoría. Recordemos que mediante el apoyo económico de los gobernadores priístas regresó el PRI a los Pinos. Los gobernadores de su partido le hicieron ver al Presidente que sin dinero es difícil lograr mayoría en el Congreso para gobernar sin contrapesos, igual que en el siglo XX.

La expectativa gubernamental era que el aumento de impuestos lo absorbiera la economía en 2014 y para el 2015 ya estuviera olvidado por los electores. Esa expectativa la debilitó una caída en los precios del petróleo mayor al planeado, que hace necesario un ajuste al gasto gubernamental en 2015, si no quieren desequilibrios mayores en las finanzas públicas qué prendan focos rojos entre los inversionistas y tengamos un año con un crecimiento mediocre, con iguales o mayores presiones inflacionarias y devaluatorias que en 2014, a pesar de un mayor crecimiento en los EUA.