Opinión

¿Castigado por la virtud del dólar?

Raras veces discrepo con el economista Jared Bernstein, y de hecho coincido con gran parte de una publicación reciente que colgó en su blog a principios de mes donde conectó el pleno empleo, los déficit comerciales y el dólar como moneda de reserva (bit.ly/10QUHI7). Sí, coincido en que el persistente déficit comercial en Estados Unidos es un problema para alcanzar el pleno empleo, y que deberíamos tener una política de dólar débil, no fuerte.

¿Pero el estatus del dólar como moneda de reserva es la raíz del problema? Desde hace mucho he sostenido que el estatus como moneda de reserva es un fenómeno sobrevaluado; que de hecho no es un beneficio significativo para el país que emite la moneda, incluso al margen de cuestiones de empleo. Pero tampoco estoy convencido de que sea tan importante cuando intentamos entender los déficit comerciales persistentes. Después de todo, no somos el único país que tiene déficit externos de largo plazo.

Sí tenemos cosas que causan que una saturación de ahorro global se derrame a Estados Unidos; un gran mercado financiero (con muchos agentes económicos dispuestos a crear lo que parecen activos seguros) junto con un sentido general de que Estados Unidos es el refugio de última instancia, etcétera. Pero Gran Bretaña ofrece muchas de las mismas cosas y, de hecho, tiene un historial comparable de influjos de capital y déficit persistentes, mientras que Australia ha registrado déficit externos realmente grandes desde hace mucho tiempo.

Como cuestión de política, no pienso que importe demasiado; deberíamos buscar un dólar más barato.

Pero no pienso que sea útil parafrasear el problema en términos de estatus de moneda de reserva.

Twitter: @NYTimeskrugman