Opinión

Castañeda, por una candidatura perra

 
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Castañeda. (http://www.megustaleer.com/libro/solo-asi-por-una-agenda-ciudadana-independiente/MX13286)

El autor de Amarres perros publica ahora Sólo así (Debate, 2016), en el que anuncia su intento (otra vez) de buscar la candidatura a la presidencia de México.

Castañeda parte del diagnóstico de que la sociedad está harta de la partidocracia y de que la salvación tiene que llegar de fuera. Parte también del miedo de que la sociedad se confunda y crea que ese outsider es López Obrador, creador y dueño de Morena, “una fuerza electoral aterradora para el 2018”. El terror que le provoca la tercera candidatura de López Obrador (“engañosa, obsoleta, mesiánica, irresponsable”, pero “más peligrosa”) lo conduce al exceso verbal: “en realidad es una excrecencia de la clase política”. La única solución para detener a esa figura “aterradora” consiste en la creación de una candidatura independiente, “única, fuerte y viable”, “una candidatura magnífica”, encabezada por alguien que le inyecte “frescura, sencillez y en ocasiones hasta insolencia”. Adivinó usted: ese gran candidato es él mismo y nos urge a definirnos: “Ya no hay tiempo… es ahora, y por esta ruta”.

Así como Coleridge afirmó que la fe poética es una suspensión de la incredulidad, la fe política que Sólo así nos exige implica también suspender nuestra incredulidad y aceptar a Castañeda como un outsider.

Hijo de un secretario de Estado en el sexenio de López Portillo, Castañeda nació y ha vivido siempre dentro o muy cerca de la clase política. Amigo cercano de Carlos Salinas de Gortari y socio (en el sentido cubano, dice él) de Elba Esther Gordillo, fue secretario de Estado con Vicente Fox, asesor de Cuauhtémoc Cárdenas, aspirante fallido a los gabinetes de Calderón y Peña, Castañeda es sin duda un hombre versátil: académico, comentócrata que no se asume como comentócrata y político insider que ahora se asume como outsider.

Propone Castañeda la creación de una agenda ciudadana que respalde su candidatura. Propone muchas cosas pero sobre todo una, central: terminar con la impunidad nacida de la corrupción. Por ello propone comenzar su cruzada con casos emblemáticos, para demostrar que él nada debe a la rancia clase política.

Investigar, y tal vez enjuiciar, a Peña Nieto, a Calderón y a Ebrard. Y no sólo a ellos. También a Marisela Morales y Genaro García Luna, a Alejandra Sota y a Patricia Flores, del sexenio de Calderón, y a los colaboradores cercanos de Peña Nieto, ya que los priistas del Estado de México han esgrimido “siempre una proclividad mayor al hurto y al enriquecimiento”. No dice nada de remontarse a Salinas de Gortari (al que Luis Téllez, su excolaborador, acusó de saquear el fondo reservado de la Presidencia) porque es un hombre leal a sus amigos.

Propone elevar la pira justiciera, “investigar y castigar a los de ayer”, ya que “el borrón y cuenta nueva garantiza la perpetuación de los excesos”. ¿Y quién investigaría a esos personajes en caso de llegar a la Presidencia? No lo tiene muy claro. ¿Una comisión de la verdad, una comisión internacional o una fiscalía especial? Propone Castañeda “un debate para definirlo”. Lo cual recuerda al famoso método gubernamental para no hacer nada: crear una comisión “que vaya a fondo y tope con quien tope”. Y es que los reflejos y métodos de la clase política no son fáciles de erradicar.

Dispuesto esta vez a todo porque el tiempo se acaba, el autor de Amarres perros nos propone, como se ve, una candidatura perra que le haga frente a López Obrador. Si se opta por un candidato de la partidocracia, dice, se estará optando “por la permanencia en el poder de la mediocridad”. Hay muchas opciones, pero “la buena es la que hemos propuesto y descrito en estas páginas”. Una opción ciudadana, que hoy está de moda. Que luche contra la impunidad, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos. Una candidatura fresca y chispeante, que empodere a los consumidores e ice la bandera de los derechos de la comunidad LGBT, la legalización de la mariguana y el aborto. Una candidatura que no pacte. Pactos como el que, dice Castañeda, hizo Peña Nieto con Calderón antes de las elecciones del 2012 o poco después. Un pacto secreto o tácito mediante el cual Calderón sacrificaría la candidatura de Vázquez Mota para favorecer la de Peña Nieto a cambio de impunidad. Ese pacto implicó la “protección e indulto para él (Calderón) y sus principales colaboradores” por cargos de “graves violaciones a los derechos humanos y corrupción”. Castañeda conserva resabios de su pasado revolucionario. Por eso la pureza, asumirse como ajeno a la clase política y la propuesta de erigir la pira de los sacrificios. Sólo así, dice Castañeda, sólo conmigo, sólo yo. Yo. Yo. Yo.

Twitter:@Fernandogr

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