Opinión

Caso OHL, el gobierno
traiciona a México

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Juan Miguel Villar Mil, presidente de OHL

La empresa OHL aumentó de un año a otro 30 por ciento la tarifa que cobra por circular en el Viaducto Bicentenario. En 2014, el peaje era de 51.41 pesos, en 2015 aumentó a 66.83 pesos. En otras palabras, el incremento fue de siete veces la inflación (que marcó 4.08 por ciento para el año pasado).

Desproporcionado por donde se le vea, ese incremento no encendió las alertas de las instancias que supuestamente velan por los intereses de los ciudadanos (léase legisladores locales y/o federales, léase gobernador del Estado de México, léase Secretaría de Comunicaciones y Transportes, léase organizaciones de la sociedad civil, léase medios de comunicación, etcétera).

No ocurrió tal cosa. Los 31 mil 882 automovilistas que circulan diario en esa vía (dato promedio en febrero, según publicó CNNExpansión el 13 de mayo http://bit.ly/1QJgHsX) fueron dejados a su suerte tanto por el gobierno federal como por el de Eruviel Ávila.

Si hacemos cuentas, a cada uno de los automovilistas que circula en el Viaducto Bicentenario en 2015 se le cargan 13.33 pesos más de lo que sería un aumento en el peaje que sólo contemplara la inflación. En otras palabras, por no haberse limitado a ajustar la cuota sólo a lo que marcó el índice de precios del Banco de México, OHL obtiene 28 mil 332 dólares diarios, o más de 10.3 millones de dólares al año.

A pesar de estos números, de no haber sido por la revelación de varios audios donde se escucha a los más altos funcionarios de OHL discutir cómo diseñan el esquema para esquilmar a los usuarios de sus autopistas, el tema seguramente nunca habría saltado a la opinión pública.

El escándalo ha provocado pérdidas millonarias en Bolsa para la constructora (hasta el viernes las acciones de OHL habían perdido en los mercados 35 por ciento http://bit.ly/1ADgVOH). Y también ha demostrado que el gobierno del Estado de México y el del presidente Enrique Peña Nieto prefieren cuidar los intereses de una empresa extranjera y no los bolsillos de sus gobernados.

En su intento por explicar lo que sólo puede ser descrito como expolio, el presidente de OHL, Juan Miguel Villar Mir, ha llegado al extremo de culpar de todo a un funcionario menor (Pablo Wallentin, ya cesado). Y además de hacerse la víctima de un supuesto complot, el empresario español se ha limitado a decir que se siente “avergonzado” por la trama que han dejado ver los audios filtrados: pláticas donde incluso se habla de corromper a magistrados. (http://bit.ly/1FjxfiR)

Avergonzados deberían de sentirse los mexicanos de no contar con un gobierno que pare en seco a OHL y le llame a cuentas.

La administración Peña Nieto, que ha tardado semanas en medio reaccionar ante el escándalo, no ha dado ni una sola muestra de que es serio su propósito de investigar al consorcio español. Esa renuncia a involucrarse con prontitud y/o profundidad es perfectamente entendible, pues fue en 2011 cuando el entonces gobierno del Edomex autorizó a OHL cuatro aumentos anuales de 25 por ciento a los peajes (http://bit.ly/1JCLdk8).

En estos días en que el gobierno ha dicho que tendrá que ser más bondadoso con los capitales privados para atraerlos hacia el petróleo mexicano, tengamos claro que hay algo mucho peor que un gobierno que no es capaz de regular, y eso es un gobierno que ni siquiera lo intenta, porque deliberadamente traiciona a los mexicanos al ponerse del lado de los extranjeros, como en el caso OHL.

Twitter: @SalCamarena

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