Opinión

Caso Madoff: los grandes bancos pueden dividirse


 
El desenlace al que está llegando el caso Madoff de fraude financiero masivo, a través de la multa por unos 2 mil millones de dólares que reguladores federales le impondrían esta semana a JP Morgan Chase –durante veinte años el principal banco involucrado en el escándalo– dará nueva fuerza a los críticos de las instituciones “demasiado grandes para caer”, en aras de un mejor control de operaciones y sumas astronómicas cada vez más opacas.
 
“Puede que los grandes bancos no sean el mal. Pero lo que está quedando claro es que a medida que son más grandes, es más probable que se involucren en el mal”, resumió ayer CNN Money al exponer que en el acuerdo alcanzado entre el Departamento de Justicia y JP Morgan Chase resulta evidente el reconocimiento de que el gigante estadounidense de las inversiones no sólo “ignoró y falló en reportar a las autoridades las numerosas señales de alarma que sus empleados encontraron”, sino que además “apostaba a la comisión de un fraude y presumiblemente esperaba beneficiarse cuando otros lo descubrieran”.
 
 
La cadena detalló que JP Morgan Chase manejó las cuentas con las que Bernie Madoff se enriqueció y operó su esquema Ponzi (“pirámide”), pero también invirtió en el mismo a través de fondos de alimentación o subordinados, y creó derivados para las personas que no podían acceder a sus portafolios más atractivos. Dichos instrumentos debían subir y bajar según el comportamiento del fondo de cobertura de riesgos de Madoff, aunque al ser todo falso siempre ofrecían el anzuelo de lucrativos rendimientos.
 
 
Accionistas
 
 
Ya lo había subrayado el año pasado Mike Mayo, analista de la consultoría CLSA y agudo observador de los “megabancos”: Incluso por incrementar los dividendos, resaltó, existe una corriente de accionistas que apoyarían su división en instituciones más pequeñas, al tiempo que la aprobación de la “regla Volcker” en diciembre, por parte de la Reserva Federal, envía un mensaje inequívoco en términos de control de las operaciones riesgosas que estuvieron en el centro de la crisis global de 2008.
 
“Los bancos necesitan ser pilares de la estabilidad, necesitan facilitar la economía, ser un puerto en la tormenta. Pero no pueden tener adentro un casino, así es que desde ese punto de vista los ejecutivos han sido puestos bajo aviso”, manifestó.