Opinión

Caso Framboyanes: vecinas sin amparo
de la ley

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Hugo Romo. (Cuartoscuro)

El 31 de julio publiqué (http://bit.ly/1Jg7DFA) el caso de Bosques de Framboyanes 495, una construcción con visos de graves irregularidades: vecinas de ese predio alegan que no se ha respetado ni la altura máxima para construcciones en esa colonia, ni la vocación habitacional de la misma, pues se trataría de una vivienda multifamiliar, lo cual está prohibido, ni los espacios que deben dejarse sin construir en los linderos.

Apoyadas por un representante vecinal y con documentos en mano, las vecinas denunciaron su desamparo. “Las autoridades juegan a perder”, me dijeron. Ni la delegación Miguel Hidalgo en tiempos de Víctor Romo y en la actualidad ni el InveaDF han dado respuesta a sus alegatos sobre violaciones a la ley. En su momento, sólo Héctor Serrano les hizo caso.

Para evadir su responsabilidad, explicaron las vecinas (se trata de una madre y su hija), los inspectores llegaron al ridículo de buscar el domicilio que debía ser inspeccionado en todos los lugares posibles menos en donde se encuentra. Tal cual.

Tras la publicación de esa columna, el Instituto de Verificación Administrativa del Distrito Federal (InveaDF) me contactó. En una cita confirmaron que en la entrevista que sostuvo el presidente de ese organismo, Meyer Klip, con una de las vecinas, éste no quiso abordar el tema y que no le dio una cita para ello. Luego de que el caso fue publicado, el ingeniero Klip prometió buscar a la vecina. Esta es la versión de ella sobre la reunión:

“Meyer Klip dijo que era una casa con sótanos, admitió que son tres ‘sótanos’, admitió que tiene 8.5 metros de altura, lo que supera por metro y medio la altura permitida, dijo que el piso ya construido arriba es azotea, le avisamos que redoblaron construcción y que cerraron con cortinas, me pidió que se lo mandara por mail, y que mandaría una inspección para corroborar, la cual nunca hizo.

“La construcción no sólo no ha parado, han doblado los esfuerzos, ya están poniendo ventanearías, construyendo el tercero -o sexto- piso a marchas forzadas, trabajan de lunes a domingo, no se ha corregido nada ni se ha puesto la manifestación de obra, mucho menos corrigieron algo. Nos mandaron a amenazar diciéndonos que le paráramos y que era muy peligroso que le siguiéramos. Están a punto de terminar y ya nadie nos contesta, mucho menos está cerrada la obra”.

Consulté ayer al InveaDF el estatus de la obra, que ameritó una nueva inspección. Fernando Valdez, de Comunicación Social de ese organismo, explicó que están en “proceso de sustanciación”, que el lunes se cumplió el plazo que le pusieron a la constructora, que ésta sí presentó documentos, mismos que se van a validar y están en proceso de calificación. Cuestioné cuánto dura eso. “Depende si hay audiencia o no, de si tienen alguna prevención o no, 15 días o un mes. Como existe defensa, seguramente eso pasará, se alarga el proceso. Así son todos los procesos. Si en los diez días no hay defensa alguna, se procede inmediatamente a la suspensión. Y después a la clausura. Como presentaron documentos, se tienen qué validar”.

Moraleja: si viven junto a una obra irregular, piensen bien antes de denunciar, no sea que terminen amenazados mientras el InveaDF se entretiene en la “sustanciación”.

Bien lo advirtieron las vecinas: ante los intereses inmobiliarios, en el Distrito Federal las autoridades juegan a perder.

Twitter: @SalCamarena

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