Opinión

Carta a Roberta Jacobson, embajadora designada de EU

  
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Mañana, Roberta Jacobson pisará La Habana para mantener dos días de conversaciones como parte de la nueva era entre Cuba y EU. (Bloomberg)

Querida Roberta:
Hace tiempo que no nos vemos. No con tu intensidad, pero sigo prestando atención a la relación entre nuestros países. Debo decirte que me sorprendió tu designación. Consideré que el presidente Obama ya se había resignado a no tener una nueva embajadora después del desastre con la nominación de María Echaveste. Además, estabas llevando un tema muy cerca de su corazón y legado político, la apertura de relaciones con Cuba. Tu nominación hace evidente dos cosas: que la administración Obama le confiere una gran importancia a nuestro país; y la segunda, que tenías muchas ganas de venir a México, para muchos la embajada más compleja de tu país en el extranjero.

No necesito explicarte que al final de la presidencia de Felipe Calderón , mi exjefe, se desgastó la relación. La salida de Carlos Pascual y el empecinamiento en el tema seguridad, acabó fatigando a nuestros aliados en Washington.

El presidente Peña Nieto empezó con el pie derecho la relación con Estados Unidos y su relación con tu presidente. La visita tempranera de Barack Obama a México en abril del 2013 salió muy bien. Evidenció que más allá de las personalidades, ambos gobiernos han aprendido a reconocer la interdependencia. Ya que estoy en este tema, te diría que no tienes ya que preocuparte tanto por el nacionalismo mexicano que tú sabes bien que era puro y duro antinorteamericanismo. La mayoría de la clase política mexicana ha dejado de hacer política con la relación bilateral. Después de muchas décadas en que la los políticos mexicanos adoraban politizar las respuestas a todo lo que se dijera e hiciera en tu país sobre México, ha emergido una especie de consenso de que con la relación con Estados Unidos no se juega, pues nos afecta demasiado. Como ejemplo, observa la respuesta de Peña Nieto al espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Lo que Peña le dijo a Obama fue en privado; no se ventiló en la prensa y fue muy diferente a la manera estridente en que Dilma Rousseff de Brasil politizó su respuesta cancelando su viaje a Washington.

Sabes bien que se ha logrado poner al centro de la agenda bilateral el tema del intercambio académico e innovación. Es importante lo que se está logrando; pero más importante aún, hay que asegurar que esto continúe y se profundice. Me preocupa la posible salida de Sergio Alcocer, nuestro subsecretario para América del Norte, quien tiene legítimas aspiraciones a la rectoría de la UNAM. Aunque suene trillado, hay que institucionalizar el proceso de intercambio académico para enraizarlo.

Me preocupan dos temas centrales: la migración y la seguridad. En ambos me parece que ha habido un retroceso.

Después de una década de terrible sufrimiento de la comunidad migrante mexicana por la excesiva deportación, pasamos a celebrar el anuncio del presidente Obama sobre la Acción Diferida para Padres con Hijos Legales (DAPA por sus siglas en inglés). Pero la celebración nos duró muy poco. Su instrumentación se empantanó en el proceso de las cortes y habrá que esperar a que llegue un nuevo inquilino a la Casa Blanca para reimpulsarla. Apremia fortalecer la instrumentación de la segunda fase de la acción diferida para los jóvenes “soñadores” (DACA), pues todavía hay un buen número de jóvenes que puede acogerse a la medida. Además, es muy relevante vigilar que los nuevos criterios de deportación delineados por Obama se cumplan. No es humano seguir separando y por tanto desangrando a las familias migrantes. Por cierto, me pareció maravillosa la decisión de Hillary Clinton de designar a Lorella Praeli, joven soñadora peruana, como su coordinadora de campaña para latinos.

Finalmente, no podemos conformarnos con el actual estado de la cooperación en materia de seguridad. Desde luego que hay mucho e intercambio de inteligencia y acciones discretas y efectivas. Me parece, sin embargo, que seguimos instrumentando el esquema tradicional –acabar con los grandes capos del narcotráfico y la intercepción de drogas. Ya sabemos que no funciona. Es urgente que de una manera binacional nos replantearnos los objetivos comunes de la cooperación y regresemos a un esquema ambicioso de entramando institucional binacional.

Roberta, seguramente el Senado te confirmará gracias a tu larga e impecable trayectoria diplomática. Te felicito. Debes sentirte muy orgullosa por ser la primera mujer que despachará en tu embajada en Paseo de la Reforma. Mira lo que son las cosas. Es posible que seas la primera embajadora en México de la primera presidenta de tu país, desde luego, siempre que Hillary logre instalarse en la Oficina Oval. ¡Bienvenida! Representas un tiempo maravilloso para la equidad de género.

Twitter: @RafaelFdeC

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